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Influencer viraliza indignación tras recibir factura de "gastos" por cuidar la casa de una amiga

Una influencer argentina causó revuelo en redes sociales al revelar que su amiga le cobró por usar servicios básicos, alimentos y plataformas de streaming mientras cuidaba gratuitamente su casa durante varios días.

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Influencer viraliza indignación tras recibir factura de "gastos" por cuidar la casa de una amiga
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Una influencer argentina se volvió viral tras denunciar que una amiga le cobró detalladamente los gastos de manutención luego de que ella cuidara su casa gratuitamente durante un viaje. La sorprendente factura incluyó desde alimentos y productos de higiene personal hasta el consumo de agua y el uso de plataformas de streaming como Netflix y Disney plus. El caso desató una intensa polémica en redes sociales, donde los usuarios calificaron de tacaña a la propietaria y sugirieron que la influencer debería cobrar sus honorarios profesionales por la vigilancia del domicilio. El debate resalta la tensión entre la gratitud en las amistades y la monetización de favores personales.

Una situación que comenzó como un gesto de confianza y apoyo mutuo entre amistades ha terminado convirtiéndose en un fenómeno viral y un intenso debate sobre la ética de los favores personales. Una influencer argentina utilizó sus redes sociales, específicamente su cuenta de Instagram, para exponer una experiencia que calificó como sumamente incómoda y sorprendente, luego de haber aceptado cuidar la vivienda de una amiga mientras esta se encontraba de viaje fuera de la ciudad.

El conflicto surgió al regreso de la dueña de la propiedad. Según relató la joven afectada, lo que ella consideraba un acto de generosidad y apoyo hacia su amiga se transformó en una transacción comercial inesperada. Al volver del viaje, la propietaria de la casa le envió a la influencer un desglose detallado de todos los costos que, a su criterio, la cuidadora había generado durante su estancia en el domicilio.

Para respaldar su denuncia, la influencer compartió con sus seguidores un audio enviado por su amiga. En dicha grabación, se puede escuchar a la mujer realizando una "cuentita" de la semana, donde detalla minuciosamente los insumos consumidos. La lista de cobros incluyó alimentos tomados del refrigerador, haciendo énfasis específico en el consumo de carne. No obstante, la sorpresa aumentó al descubrir que la cuenta no se limitaba a los víveres, sino que se extendía a productos de higiene personal y servicios básicos.

En el audio, la dueña de la casa menciona explícitamente el uso de shampoo y acondicionador, justificando el cobro debido a que la joven se había bañado en repetidas ocasiones, señalando que, por consecuencia, el agua también "corre". De manera aún más insólita, la factura incluyó el uso de las plataformas de streaming. La propietaria alegó que, debido a que la influencer había visto aproximadamente tres series a través de Netflix y Disney+, debía abonar una parte proporcional de dichos servicios.

La reacción de la influencer no se hizo esperar. Visiblemente molesta, calificó a su amiga de "tacaña" a través de sus historias de Instagram. La joven subrayó la ironía de la situación, destacando que ella no había cobrado absolutamente nada por el servicio de vigilancia y cuidado de la propiedad, una tarea que implica responsabilidad y tiempo, mientras que su amiga decidió cobrarle hasta el acceso a plataformas digitales que, según añadió la influencer, incluso se comparten por Lank.

La publicación, que fue replicada por medios como El Heraldo de México, desató una ola de comentarios y una controversia generalizada en las redes sociales. La gran mayoría de los usuarios se solidarizaron con la influencer, argumentando que la actitud de la dueña de la casa fue desmedida y carente de gratitud. El debate digital se centró en la desproporción entre el valor de un favory el costo de los insumos domésticos utilizados.

Numerosos internautas sugirieron que la influencer debería responder a la situación enviando su propia factura por los días dedicados a la vigilancia de la vivienda. En los comentarios, varios usuarios recordaron que contratar a una persona profesional para cuidar una casa tiene un costo mercado que oscila entre los 50 y 100 dólares diarios, cifra que superaría ampliamente cualquier gasto en shampoo o servicios de streaming.

Otros usuarios compartieron sus propias experiencias, contrastando la situación con la norma social de brindar hospitalidad. Algunos señalaron que, en casos similares, lo habitual es realizar compras de supermercado para que la persona que hace el favor no carezca de nada, considerándolo el gesto mínimo de agradecimiento por la tranquilidad de saber que la propiedad está segura.

Este insólito caso ha abierto una discusión profunda sobre los límites de los favores entre amigos y las expectativas económicas en las relaciones personales. Mientras una minoría podría defender el derecho de un propietario a no asumir gastos ajenos, la opinión predominante en las redes sociales es que la amistad y la gratitud deben prevalecer sobre cualquier cálculo económico, especialmente cuando se ha recibido un servicio de cuidado desinteresado.

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