¿Transparencia o irregularidades en el Congreso? El proceso para elegir al nuevo secretario general del Senado ha desatado una fuerte polémica parlamentaria y gremial.
La consultora Mundo Laboral, contratada por trato directo, es blanco de críticas debido a inconsistencias en la aplicación de sus criterios evaluativos. El punto más cuestionado es la evaluación psicolaboral, que representa el 30% de la nota final, ya que no se definieron indicadores de puntuación ni categorías de evaluación de manera previa a los resultados.
La brecha de puntajes es evidente. Macarena Lobos y Luis Rojas lideran con 99 y 98 puntos, situándose en la categoría de “Óptimo”. En contraste, profesionales con doctorados y más de 20 años de experiencia en el servicio público obtuvieron cero puntos en ítems específicos. Esto ha llevado a sectores legislativos a sugerir que la fase psicológica se utilizó para neutralizar perfiles externos competitivos.
El exsecretario Raúl Guzmán obtuvo 86 puntos, clasificando como “Adecuado”. Sin embargo, su figura es controversial: se le vincula con la orden de 37 sumarios durante su gestión y fue sancionado por romper la cuarentena sanitaria en un vehículo institucional. Además, se cuestionan sus vínculos contractuales históricos con el Ministerio Público.
Para resolver el conflicto, el senador Manuel José Ossandón impulsó una moción para que solo los candidatos calificados como “Óptimos” pasaran a la etapa final. Esta decisión fue aprobada por cinco votos contra uno, excluyendo a quienes superaron el umbral de 80 puntos pero no alcanzaron la excelencia técnica.
El Partido Socialista, a través del senador Juan Luis Castro, manifestó su rechazo, calificando la medida como una alteración intempestiva del procedimiento que afecta la equidad y el debido proceso. La votación final será este miércoles a las 16 horas.
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