Bernardo Silva pone fin a su etapa de nueve años en el Manchester City y su destino apunta hacia España. El jugador luso, de 31 años, se ha convertido en una de las piezas más reclamadas del mercado, con dos candidatos principales: el FC Barcelona y el Atlético de Madrid.
Aunque mantiene negociaciones avanzadas con ambos clubes, las últimas informaciones indican que el futbolista se ha decantado por el Barça. Sin embargo, hay un factor crítico: el tiempo. Silva desea definir su futuro antes del arranque del Mundial, fijando como límite la próxima semana, para centrarse plenamente en buscar la primera estrella para la selección de Portugal.
A pesar de que la directiva culé tiene claro que quiere su fichaje, el camino no es sencillo. El entrenador Hansi Flick mantiene dudas sobre su llegada. Según informa Diario AS, el técnico alemán considera que ya cuenta con suficientes jugadores en su posición y prefiere reforzar otras demarcaciones. Además, el perfil de Silva como extremo no encaja totalmente con los gustos del entrenador germano, y aunque podría desempeñar el rol de falso nueve, es una función que no ejerce hace tiempo.
Esta situación recuerda a lo ocurrido hace unas semanas con Alessandro Bastoni; el club tenía la operación atada, pero Flick rechazó el perfil del italiano, obligando a buscar otro central. A esto se suma que el FC Barcelona debe priorizar otras incorporaciones más acuciantes antes de cerrar el traspaso del portugués.
El deseo del jugador choca con la visión técnica del entrenador en un momento donde la prisa es el factor determinante para el futuro del luso.
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