¿Qué se siente estar a solo unos penaltis de ganar la competición de clubes más grande del mundo y perderlo todo? El Arsenal vivió ese dolor en Budapest.
En la final de la Champions League 2026, los Gunners se adelantaron gracias a una magnífica definición de Kai Havertz y mantuvieron la ventaja durante casi una hora. Sin embargo, un empate y una tanda de penaltis donde Eberechi Eze y Gabriel fallaron sus disparos, dejaron al equipo de Mikel Arteta con las manos vacías en el Puskás Aréna.
El Paris Saint-Germain, por su parte, celebró la retención del título. Es la primera vez desde el Real Madrid en 2018 que un campeón logra defender la corona europea. El PSG no solo ganó, sino que reafirmó su dominio actual, impulsado por un equipo joven y ambicioso que busca establecer una dinastía.
Detrás de este éxito destaca Luis Enrique. El entrenador español consiguió su tercer título de Champions League, sumándose a un grupo de élite junto a nombres como Pep Guardiola y Zinédine Zidane, quedando solo por detrás de Carlo Ancelotti.
Para el Arsenal, el sentimiento es agridulce. Aunque la semana pasada aseguraron el título de la Premier League tras 22 años, esta derrota deja una cicatriz profunda. Mikel Arteta describió la sensación simplemente como "dolor", aunque agradeció los momentos vividos con su cuerpo técnico y jugadores.
Mientras el PSG se consolida como una potencia europea y Ousmane Dembélé se acerca a defender su Balón de Oro, Londres se prepara para un desfile este domingo. Será una celebración por la liga, pero teñida por el arrepentimiento de lo que pudo ser en Hungría.
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