De primera dama a periodista: Lorena Castillo reflexiona sobre su paso por el poder y su regreso a la profesión que ama. Para Castillo, su rol en el despacho de primera dama fue una extensión de su carrera periodística, enfocándose en la erradicación de la pobreza a través del programa Bio-Comunidad, priorizando el trabajo de campo sobre los protocolos sociales.
Sin embargo, describe la experiencia gubernamental como el encuentro con un "monstruo". Castillo confiesa que la lentitud de la política y las tensiones internas hicieron que salir de ese entorno fuera "la alegría más grande del mundo".
Uno de los puntos más dolorosos de su relato son los Varela Leaks. La ex primera dama describe este episodio como uno de los momentos más difíciles de su vida, señalando que las grabaciones de sus hijos menores de edad la hicieron sentir "violada". Respecto a las acusaciones de corrupción contra Juan Carlos Varela, defiende la honestidad de sus hijos y la suya propia, asegurando que no poseen cuentas en Suiza ni en República Dominicana.
En el plano personal, Castillo aborda su divorcio como el detonador de una madurez emocional y espiritual. Lanza un mensaje directo a las mujeres figuras públicas: urges a no permanecer en relaciones abusivas por miedo al "qué dirán" o por mantener una apariencia social.
Hoy, Lorena Castillo retoma el periodismo con una perspectiva distinta. Afirma que haber estado dentro del gobierno le permite ahora leer miradas y detectar mentiras con mayor precisión. Su objetivo es claro: ejercer un periodismo valiente, basado en la investigación y comprometido con la verdad absoluta, sin medias tintas.
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