La reconocida cantante María José Quintanilla ha compartido reflexiones profundas y reveladoras sobre los desafíos que ha debido enfrentar a lo largo de su trayectoria profesional. En una reciente aparición en el programa “Primer Plano” de CHV, la artista se sinceró sobre los episodios de discriminación y los comentarios sexistas que han marcado su camino en la música, contrastando estas vivencias con el éxito rotundo que atraviesa en la actualidad.
Actualmente, Quintanilla vive un momento profesional sumamente positivo. Tras agotar las entradas para sus dos primeros conciertos en el Movistar Arena, ubicado en el Parque O’Higgins, la artista anunció la programación de una tercera fecha en el mismo recinto, consolidando así su convocatoria y el cariño del público. Sin embargo, detrás de este presente exitoso, la cantante recordó que el ascenso no estuvo exento de obstáculos y puertas cerradas.
Durante su conversación con el espacio de CHV, la intérprete confesó que, en diversas etapas de su carrera, distintas productoras le cerraron las puertas. Al respecto, Quintanilla fue enfática al señalar que la percepción pública del éxito suele omitir las dificultades del proceso. “En la industria de la música uno fracasa mucho más de lo que se ve”, aseguró la artista, describiendo la frustración de asistir a reuniones y recibir oportunidades que finalmente no se concretan. Según relató, era común que le dijeran que, aunque lo que presentaba era “muy bonito”, ya habían firmado a otro artista, dejando sus proyectos en el aire.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue cuando la cantante abordó el sexismo. Aunque optó por no entregar nombres específicos, Quintanilla detalló un episodio de discriminación particular que vivió en una mesa de trabajo. En dicha instancia, fue cuestionada directamente sobre sus planes personales respecto a la maternidad, preguntándole: “bueno, ¿usted va a tener hijos o no?”.
La artista destacó la disparidad de género en este tipo de interrogatorios, subrayando que a sus colegas varones no se les realizan preguntas de esa naturaleza en contextos profesionales. Para María José, este cuestionamiento resultó ser “rudo y duro”. Además, añadió que, al conversar el hecho con otros colegas, descubrió que no era la primera vez que situaciones similares ocurrían, evidenciando una problemática recurrente en el entorno laboral musical.
Más allá del sexismo, Quintanilla reflexionó sobre los prejuicios sociales y culturales que marcaron su inicio. La cantante admitió que diversos factores de su identidad y origen fueron fuentes de estigma. Mencionó específicamente que el hecho de tener el apellido Quintanilla, dedicarse a la música mexicana, residir en la Villa General Baquedano y haberse formado en un colegio con número fueron elementos que complicaron su camino. “Fue un camino rudo por los prejuicios”, confesó la artista.
Asimismo, analizó la evolución de la recepción de la música mexicana en la sociedad. Quintanilla señaló que, hace aproximadamente 20 años, este género se escuchaba principalmente en la intimidad del hogar y entre amigos cercanos, debido a que existía cierto “pudor” asociado a su consumo. En contraste, observó que hoy en día las personas están más abiertas y el género es escuchado y aceptado de manera más pública y natural.
Finalmente, la entrevista tocó el ámbito personal de la cantante. Al ser consultada sobre su relación con su esposo, Eduardo Carrasco, María José afirmó que su vida personal se encuentra en paz y en un buen estado. En un gesto de reconocimiento, la artista destacó la importancia del apoyo de su pareja, asegurando que, de no contar con él, no podría estar realizando ni siquiera la mitad de las actividades y logros que desempeña en la actualidad.


