Un posible movimiento estratégico que habría cambiado la estructura de la Fórmula 1 se ha venido abajo.
Mercedes y su jefe de equipo, Toto Wolff, han detenido las negociaciones para comprar el 24 por ciento de la escudería Alpine, participación que actualmente pertenece al grupo de inversión Otro Capital.
¿La razón? El precio. Otro Capital solicitaba 720 millones de dólares, lo que valoraba al equipo francés en 3.000 millones. Para Mercedes, esta cifra excede cualquier inversión financieramente razonable. Según fuentes cercanas, la valoración real de Alpine debería situarse entre los 2.200 y 2.400 millones de dólares, basándose en sus ingresos y en el hecho de que la escudería sigue siendo deficitaria.
La comparación con el resto de la parrilla es determinante: mientras Mercedes y McLaren son rentables y deportivamente más exitosos, Alpine terminó último en el campeonato de constructores de 2025.
Esta operación buscaba consolidar una relación estratégica a largo plazo, ya que Alpine comenzó a utilizar motores Mercedes esta temporada tras abandonar sus unidades de potencia Renault. Sin embargo, la posibilidad de que una sola compañía sea dueña de más de un equipo generó inquietud en Zak Brown, CEO de McLaren.
Por otro lado, Renault habría bloqueado a otros interesados en la compra, incluyendo a un grupo de inversores vinculado a Christian Horner, exjefe de Red Bull.
A pesar de este revés en la venta de acciones, Alpine ha asegurado su futuro comercial con un acuerdo multianual con Gucci, que pasará a ser el patrocinador principal del equipo a partir de 2027.
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