La televisión contemporánea ha estado marcada durante los últimos años por el auge de los antihéroes, personajes capaces de seducir a la audiencia mientras siembran el caos y la destrucción a su paso. Desde mafiosos y asesinos hasta políticos corruptos y psicópatas funcionales, el espectador se ha acostumbrado a convivir con el mal desde una perspectiva interna. En este contexto, aunque parecía que el antihéroe estaba en retirada, surge una propuesta que traslada esta disfuncionalidad a un entorno cotidiano e inesperado: la conserjería de un edificio.
"El encargado", la serie que acaba de estrenar su cuarta temporada en la plataforma Disney Plus, presenta a uno de los villanos más fascinantes de la televisión actual. A través de una narrativa de comedia negra, la obra extrae la incomodidad de las situaciones más comunes del día a día. El protagonista es Eliseo Basurto, interpretado magistralmente por Guillermo Francella, quien proyecta ante el mundo la imagen de un hombre servicial y atento. Sin embargo, Basurto utiliza su posición de "invisible" dentro de la comunidad para ejercer un control absoluto sobre la vida de sus vecinos.
Este perfil de personaje recuerda a propuestas como la película española "Mientras Duermes" (2011) de Jaume Balagueró, aunque en aquel caso se abordaba desde el terror. Por el contrario, Eliseo se sitúa en las antípodas de personajes como Lester, el portero de la serie "Solo asesinatos en el edificio". La palabra que mejor define a Basurto es "maquiavélico", pues a pesar de su naturaleza manipuladora, nunca proyecta una amenaza directa hacia sus víctimas, convirtiendo la experiencia del espectador en un viaje donde se disfruta acompañando al antagonista.
Para esta cuarta entrega, se había anunciado inicialmente un final definitivo para el personaje. No obstante, el desarrollo de la trama demuestra que Eliseo tiene camino por recorrer, al punto de que ya se mencionan posibles spin-offs protagonizados por personajes secundarios. Un factor externo que podría haber impulsado la proyección internacional de la serie es el actual presidente de Argentina, Javier Milei. El mandatario expresó alabanzas hacia la película "Homo Argentum", protagonizada también por Francella y creada por Gaston Duprat y Mariano Kohn, quienes son los mismos creadores de "El encargado". Duprat y Kohn son conocidos por desarrollar comedias negras como "Bellas Artes" y "Nada", donde los protagonistas se alejan de los arquetipos simpáticos o entrañables.
Aunque Milei no sea un crítico cinematográfico, su mención otorgó a la película una visibilidad global considerable. De manera casual, en la nueva temporada de "El encargado", Eliseo Basurto se convierte en asesor de un presidente argentino ficticio, a quien sugiere la implementación de diversas medidas impopulares que el político termina aplaudiendo. Este giro ocurre en un momento de auge para la ficción argentina en las plataformas de streaming, destacando otros proyectos como la adaptación de "El Eternauta" en Netflix y el proyecto de Juan José Campanella para llevar al catálogo de la "N roja" la obra de Quino, "Mafalda".
En cuanto a la evolución del personaje, la magnitud de los planes de Eliseo ha crecido exponencialmente. Lo que comenzó como un deseo de dominar a los vecinos de su edificio —detonado por el conflicto de instalar una piscina en el ático y derribar la vivienda del conserje— se transformó en una lección sobre los resortes del poder. Basurto ya había incurrido en corruptelas previas, beneficiándose de los pisos vacíos durante las vacaciones de sus dueños.
Esta trayectoria lo asemeja a Walter White, el protagonista de "Breaking Bad", en su adicción a traspasar los límites y convertirse en un agente del caos. Mientras que para White el motor fue un diagnóstico de cáncer, para Eliseo fue la traición de sus vecinos lo que impulsó su camino hacia el lado oscuro, aunque la serie sugiere que esa tendencia ya estaba en su ADN. Una analogía visual de esto es su mascota, una planta carnívora a la que alimenta con insectos, reflejando cómo el personaje se nutre de aquello que cae en sus garras.
El primer gran salto en la trama ocurrió cuando Eliseo creó un sindicato de encargados, extendiendo su red de control a casi todos los edificios de la ciudad mediante un ejército de porteros que vigilan anónimamente a los propietarios. Esta línea argumental generó cierta polémica en Argentina, debido a la insatisfacción de algunos porteros reales con la imagen proyectada.
En la cuarta temporada, el arco narrativo sugería que Eliseo tomaría el control total de la política argentina, existiendo la posibilidad de que conspirara para desplazar al presidente. Sin embargo, la serie optó por evitar conflictos excesivamente polarizados, manteniendo la ambigüedad del personaje: para algunos, Eliseo representa el sentido común; para otros, es un monstruo totalitario.
Finalmente, la trama política se desvanece para centrarse en el golpe emocional y narrativo de la caída de Eliseo desde la cima. Cuando parecía que asistiríamos a su final definitivo, se produce un giro argumental que devuelve al personaje con energías renovadas. Con este movimiento, la serie prepara el tablero para una quinta temporada que promete volver a los orígenes, con un Eliseo Basurto tendiendo nuevas redes para atraer a presas que, ignorándolo todo, le entregan las llaves de sus vidas.


