La ciudad de Camagüey, conocida como la Ciudad de los Tinajones, se ha convertido una vez más en el epicentro de la creación visual de la isla con la celebración del XXX Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Este evento, que se extiende hasta el próximo 31 de mayo, inició su arranque teórico centrándose en un tema fundamental para la cultura audiovisual del país: la relación que mantuvo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz con el séptimo arte.
El encargado de introducir esta temática fue Armando Pérez Padrón, quien desempeña la función de presidente de la filial provincial de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Pérez Padrón no solo lidera la filial, sino que es el fundador de esta cita cinematográfica, la cual fue creada hace 35 años. Durante su intervención, el ponente acercó a los asistentes a diversas facetas del líder revolucionario, describiendo una trayectoria que evolucionó desde el rol de espectador y figurante ocasional hasta convertirse en uno de los principales impulsores de la cinematografía nacional.
En cuanto a los gustos personales del Comandante en Jefe, Pérez Padrón detalló que Fidel, en su calidad de cinéfilo, encontraba especial disfrute en las películas de corte histórico. Asimismo, destacó su predilección por los filmes protagonizados por figuras icónicas de la comedia mundial como Charles Chaplin y Cantinflas, producciones que el líder solía ver incluso a altas horas de la madrugada.
La ponencia también resaltó la presencia de Fidel Castro en el material audiovisual. Se mencionaron diversos títulos cinematográficos donde el líder es nombrado o donde se guarda el testimonio audiovisual de la Revolución cubana, proceso del cual él era el protagonista claro. En este sentido, se subrayó la estrecha relación que mantuvo con destacados realizadores, mencionando específicamente los vínculos con Santiago Álvarez y Alfredo Guevara.
Desde una perspectiva más amplia, Armando Pérez Padrón definió a Fidel como un puente necesario entre el viejo cine latinoamericano y las nuevas visiones del séptimo arte que surgieron en el continente. El ponente enfatizó que el líder apoyó constantemente la diversidad en la programación del Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográfica (ICAIC). Cabe destacar que el ICAIC fue la primera institución creada por el gobierno revolucionario tras los acontecimientos del 1ro de enero de 1959. Además de este apoyo institucional, se recordó la entrega de Fidel en la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.
El análisis teórico subrayó la convicción del líder histórico sobre la utilidad social y política del cine. Según se expuso en el taller, Fidel entendió que la cinematografía resultaba una herramienta clave en la batalla por la liberación de los pueblos. Esta visión tenía como objetivo principal combatir la denominada "cultura enlatada", aquella que los grandes monopolios intentan imponer a las sociedades.
Paralelamente a estas reflexiones sobre el liderazgo revolucionario y el cine, la jornada matutina del XXX Taller Nacional de Crítica Cinematográfica incluyó un espacio de reconocimiento a la trayectoria artística. Se dedicó una mesa de homenaje al centenario del natalicio del cineasta Julio García Espinosa. El director fue recordado por su aporte fundamental al cine a través de obras destacadas, entre las que se encuentran el documental El Mégano, así como las películas Aventuras de Juan Quin Quin, De cierta manera y El joven rebelde.
Con estas actividades, el taller continúa su programación en Camagüey, reafirmando la importancia de la crítica cinematográfica y el análisis de las figuras que han moldeado la visión visual y cultural de la nación.


