El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado la implementación de medidas coordinadas de salud pública ante la proximidad de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
En nombre de los tres países anfitriones —Estados Unidos, Canadá y México—, el objetivo es proteger a ciudadanos, deportistas y millones de turistas frente al riesgo de ébola proveniente de regiones de África Central. Aunque el comunicado oficial asegura que se mantendrán los viajes y el comercio a través de las fronteras, no se han detallado las acciones específicas, por lo que aún no está claro si se aplicarán prohibiciones de entrada o medidas de cuarentena.
La preocupación radica en los brotes activos en Uganda y, especialmente, en la parte oriental de la República Democrática del Congo. Según cifras gubernamentales, en el Congo se registran más de mil casos sospechosos y alrededor de 250 muertes.
El ébola es una enfermedad infecciosa, contagiosa y potencialmente mortal que se transmite mediante el contacto físico y con fluidos corporales. El historial de este virus es severo: entre 2014 y 2015, una epidemia en África Occidental dejó más de 11 mil fallecidos, mientras que el brote en el Congo entre 2018 y 2020 causó aproximadamente 2,300 muertes.
La situación se complica para los organizadores debido a la presencia de la cepa Bundibugyo. Para esta variante específica del virus no existe actualmente ni vacuna ni tratamiento, lo que eleva la alerta sanitaria a escasas semanas de que el torneo masculino de fútbol eche a rodar en Norteamérica. El Gobierno estadounidense reiteró que la salud y la seguridad de todas las personas de la región son la máxima prioridad al dar la bienvenida al mundo.
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