El Departamento de Estado de Estados Unidos ha designado oficialmente al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital como entidades terroristas internacionales. Esta medida representa una de las mayores derrotas del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en su relación con la administración de Donald Trump, comparada con el impacto del aumento de aranceles ocurrido en 2025.
El gobierno brasileño se oponía a esta clasificación. Su principal argumento es que la medida pone en riesgo la soberanía nacional al abrir la posibilidad de acciones militares estadounidenses bajo el pretexto de combatir el terrorismo. Además, Brasil sostiene que esto contraviene su legislación interna, la cual distingue las actividades de las facciones criminales del terrorismo.
En la otra acera, el grupo político liderado por el senador Flávio Bolsonaro defendió la medida durante más de un año, sugiriendo que la postura del gobierno de Lula demostraba una supuesta connivencia con el crimen organizado. La decisión de Washington se produjo apenas un día después de que Flávio Bolsonaro concluyera un viaje a Estados Unidos, donde se reunió con el presidente Trump, el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Más allá de la tensión diplomática, el gobierno brasileño teme que esta designación afecte el sistema financiero nacional, ya que bancos o empresas podrían ser sancionados por vínculos comerciales involuntarios con estas organizaciones.
Aunque el PCC ya había sido sancionado por el Tesoro estadounidense en 2021, la etiqueta de "terrorista" ganó fuerza en el segundo mandato de Trump. El presidente Lula había criticado previamente esta equiparación en la ONU, defendiendo que la cooperación contra el lavado de dinero y el tráfico de armas es la vía más efectiva. El gobierno de Brasil planea modular su respuesta oficial para evitar el desgaste interno a pocos meses de las elecciones.
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