ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 22 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

El avance del doblaje en los cines argentinos: ¿un cambio de hábito o un retroceso cultural?

La tendencia fue cambiando y el 80 por ciento de la gente ya prefiere no leer.“Es un ecosistema que elimina el esfuerzo cognitivo”, afirma un neurólogo.Y a la vez advierte que “las redes neuronales que no se usan se debilitan”.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

El avance del doblaje en los cines argentinos: ¿un cambio de hábito o un retroceso cultural?
Puntos clave

Una polémica viral en la red social X sobre la falta de funciones originales de la película Michael ha puesto en evidencia la hegemonía del doblaje en Argentina, donde el 80 por ciento de las proyecciones prescinden del idioma original. Lo que antes era un estándar para el público cinéfilo hoy es una excepción, concentrando las opciones subtituladas en apenas unos pocos complejos de Buenos Aires. Expertos y cadenas de cine atribuyen este fenómeno a la búsqueda de comodidad y la cultura de la multitarea impulsada por el streaming y las redes sociales. Mientras algunas empresas aseguran que responden a una demanda creciente del público, otras admiten que la programación corporativa ha empujado a los espectadores hacia el castellano, reduciendo la fricción en el consumo audiovisual. Sin embargo, voces críticas y neurólogos advierten que esta tendencia conlleva un costo artístico y cognitivo. Señalan que el doblaje elimina la interpretación original del actor y debilita la capacidad cerebral al suprimir el esfuerzo de integrar imagen, audio y texto simultáneamente, reflejando una cultura que prioriza el acceso fácil sobre el ejercicio mental.

Un debate se ha vuelto viral en la red social X tras las quejas de varios usuarios sobre la falta de funciones en idioma original para la película "Michael". La usuaria Ferci denunció que, tanto en Cinemark como en Cinépolis, solo encontró opciones dobladas al español, mientras que otra usuaria, Solcito, calificó de "espanto" la voz asignada al protagonista, asegurando que el doblaje "destruyó la película". Aunque algunos usuarios, como FanMovies, defienden el doblaje por la comodidad de no perderse detalles mientras leen los subtítulos, la polémica ha reabierto una rivalidad histórica: el cine doblado frente al idioma original.

La realidad actual es que las funciones dobladas han copado las salas de cine en Argentina. Un país que alguna vez fue referente en Latinoamérica por su exigente platea y su gusto por la filmografía de directores como Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, Francois Truffaut, Ingmar Bergman y Woody Allen, hoy atraviesa una transformación rotunda. Se estima que el 80 por ciento de las películas proyectadas en todo el territorio nacional están dobladas, prescindiendo del idioma original, algo que hace años hubiera sido visto como un error grave por los cinéfilos. Actualmente, se calcula que no existen más de diez complejos en el país que mantengan una cantidad significativa de funciones con las voces originales de los actores.

Adrián Ortíz, programador de 200 salas en el país, identifica el inicio de este proceso en la irrupción de la televisión por cable durante la década de los 90. Según Ortíz, este fue un "quiebre silencioso" que luego se profundizó con las redes sociales y las plataformas de streaming, donde el contenido suele venir configurado en español por defecto. Ortíz señala que, de las aproximadamente 350 películas que se estrenan anualmente en Argentina, más del 80 por ciento de las funciones son dobladas, aunque aclara que esto varía según el género y la ubicación. En Buenos Aires, el 90 por ciento de las funciones subtituladas se concentran en salas específicas como el Multiplex Belgrano, Cacodelphia, Lorca, y algunos horarios en Cinemark Palermo, Patio Bullrich, Unicenter y Cinemark Abasto.

Para evidenciar esta tendencia, se analizaron casos concretos: en el Cinemark de Quilmes, de siete funciones de "El diablo viste a la moda", cinco son dobladas. En el complejo Hiper Libertad de Salta, la película "Michael" cuenta con cuatro funciones, ninguna en su lengua original. Asimismo, el estreno de la película de terror "Backroom" proyectará el 95 por ciento de sus funciones con voces en español latino.

Desde una perspectiva sociológica, Joaquín Linne, especialista en jóvenes y tecnologías, sugiere que esto no es necesariamente una caída de la cultura cinéfila o una señal de que "ya nadie lee", sino un cambio en las condiciones de atención. Para Linne, el consumo audiovisual contemporáneo se organiza en torno a la comodidad y la "menor fricción posible", haciendo que el doblaje sea compatible con la multitarea. Curiosamente, el sociólogo observa que los subtítulos no han desaparecido, sino que han migrado a formatos breves como TikTok o Instagram, donde se leen textos veloces en videos consumidos sin audio.

Las respuestas de las cadenas de cine son variadas. Cinemark se abstuvo de brindar comentarios por considerar que se trata de "información sensible". Por su parte, Cinépolis afirmó que las decisiones de programación acompañan una demanda creciente del público, señalando que hoy muchos adultos eligen el castellano por comodidad. En la misma línea, Gaby Zamora, gerente comercial de Cinemacenter, sostiene que gran parte de las personas prefieren no leer, citando el caso de "Rápido y furioso", donde la función doblada estaba agotada mientras que la subtitulada contaba con apenas quince espectadores. Zamora añade que esta tendencia se intensificó después de la pandemia.

Gabriel Feldman, CEO de Multiplex, admitió una responsabilidad corporativa en este fenómeno. Feldman reconoce que se empezaron a programar más funciones dobladas, dejando a una porción de espectadores sin opciones, quienes terminaron abandonando las salas. Ante esto, la empresa planea abrir doce salas más para intentar recuperar a ese público.

Por otro lado, voces críticas como la de Nicolás Sebastián Mele, creador de "Nico habla de cine", vinculan esta tendencia a una "comodidad extrema" impulsada por las pantallas, calificándola como una "contribución a la estupidización". Mele argumenta que el doblaje, aunque democratiza el acceso, quita interpretación al actor y puede alterar la calidad del sonido y la visión original del director.

Finalmente, el neurólogo Alejandro Andersson advierte sobre el impacto cognitivo. Según Andersson, ver una película subtitulada exige mayor esfuerzo al cerebro, ya que requiere integrar imagen, audio y texto simultáneamente, ejercitando la memoria de trabajo y la atención dividida. "Las redes neuronales que no se usan se debilitan", afirma el médico, señalando que vivimos en un ecosistema diseñado para eliminar el esfuerzo cognitivo, lo que resulta en un cerebro con menor tolerancia a la dificultad. Aunque aclara que el cine doblado no "arruina" el cerebro, sostiene que es un síntoma de una cultura que prioriza el acceso fácil sobre el esfuerzo mental.

Cobertura en Video