Zoe Bogach, la joven modelo e influencer de 23 años y exintegrante del reality show Gran Hermano de Telefe, ha vuelto a captar la atención de sus seguidores, aunque esta vez no por su paso por la casa más famosa, sino por los detalles de su proceso de recuperación postoperatoria. A través de sus redes sociales, la joven compartió una situación particular que está atravesando luego de haberse sometido a una intervención quirúrgica a mediados de mayo.
La noticia de su cirugía estética comenzó a circular a finales de abril, cuando Bogach sorprendió a su comunidad al revelar que su madre le había regalado una operación de aumento de senos. Detrás de esta decisión, la influencer confesó que existía una carga emocional, ya que había comenzado a sentirse insegura con su propio cuerpo luego de que un exnovio criticara sus pechos. Tras animarse finalmente a la intervención, la cirugía resultó exitosa y la joven ya se encuentra recuperándose en su hogar.
Sin embargo, el regreso a su rutina diaria no ha sido sencillo. A través de su cuenta oficial de TikTok, donde cuenta con una audiencia superior a los 998 mil seguidores, Zoe se sinceró sobre una "fobia" que ha desarrollado recientemente: el miedo a entrar en la ducha. "Chicos, ¿podemos hablar de que yo realmente no me baño hace una semana?", comenzó diciendo la joven, dejando en claro la dificultad que representa el aseo personal en su estado actual.
Para evitar malentendidos, la influencer aclaró que sí mantiene la higiene de sus partes íntimas, pero que el resto de su cuerpo ha quedado relegado. En cuanto a su cabello, explicó que solo se lo lavó una vez, específicamente el pasado lunes. Además, mencionó que su pelo luce actualmente "medio grasiento" debido a que se aplicó un aceite destinado a estimular el crecimiento capilar. Ante esta situación, detalló que su plan es acudir a la peluquería al día siguiente para que profesionales se encarguen de lavarle la cabeza.
La razón fundamental de este temor radica en la presencia de los puntos de sutura y las limitaciones físicas propias de la recuperación. Bogach explicó que no se anima a entrar al agua porque teme que el jabón o la humedad le provoquen ardor en las heridas. Asimismo, señaló que no puede utilizar sus brazos para lavarse la cabeza, lo que la hace dependiente de terceros para completar su higiene. A pesar de que utiliza alcohol diariamente sobre los puntos para favorecer la cicatrización, la fobia al agua persiste. Ante esta incertidumbre, Zoe se dirigió a otras mujeres que hayan pasado por la misma cirugía para solicitarles consejos sobre cómo manejaron el aseo personal durante sus recuperaciones.
Mientras la joven lidia con su proceso físico, el entorno mediático de Gran Hermano no ha dejado de generar ruido. El pasado jueves se volvió viral la historia de amor entre Manu Ibero, exnovio de Zoe, y Lola Tomaszeuski. Lola, quien había regresado al programa mediante el repechaje pero fue expulsada una semana después por difundir información externa, mantuvo un romance intenso y breve con Ibero dentro de la casa.
La relación entre Manu y Lola incluyó besos frente a los demás competidores y un encuentro íntimo privado, para el cual solicitaron el consentimiento del dueño de la casa para evitar ser filmados por las cámaras del reality. Lola, para apostar por esta historia, había terminado su relación anterior antes de reingresar a la competencia.
Zoe Bogach, al tanto de estos acontecimientos mientras se encontraba convaleciente, utilizó el humor para marcar distancia. Desde la cama de la clínica, con el busto vendado y tomando un té, publicó una fotografía con un mensaje irónico: “Yo recuperándome y ustedes esperando que opine de la temporada nueva de Cris Morena”. Con este comentario, la influencer hizo una clara referencia al dramatismo y los giros sentimentales entre su exnovio y Lola Tomaszeuski.


