Ferrari presenta el Luce, su primer vehículo eléctrico, y la respuesta ha sido polarizadora. Mientras la prensa especializada fue benévola, las redes sociales y los inversores mostraron rechazo. Pero, ¿es esta división precisamente el objetivo de la firma?
El Luce rompe con la tradición. Con cuatro puertas y cinco asientos —una primicia para la marca—, este modelo fue desarrollado junto al colectivo LoveFrom, fundado por el exjefe de diseño de Apple, Sir Jony Ive. El resultado es un diseño minimalista que se aleja de las líneas curvilíneas clásicas de Ferrari, buscando atraer a un público diferente.
En cuanto al rendimiento, el vehículo no escatima: cuenta con cuatro motores eléctricos que superan los 1.000 caballos de fuerza, una velocidad máxima de 310 kilómetros por hora y un precio aproximado de 550.000 euros.
Sin embargo, el camino hacia la electrificación es complejo. Mientras que Lamborghini abandonó sus planes eléctricos por falta de interés de sus clientes, Ferrari ha reducido su objetivo de electrificación al 20 % de su gama para 2030, frente al 40 % previsto anteriormente. Además, la capitalización bursátil de la empresa ha caído cerca de un tercio desde octubre, tras previsiones de crecimiento decepcionantes.
A pesar de esto, Ferrari busca un nuevo segmento: clientes que comprarían la marca solo si el vehículo es eléctrico. En el lanzamiento del Luce, se informó que aproximadamente la mitad de los invitados eran nuevos para la firma. A diferencia de sus hiperdeportivos exclusivos, para este modelo no se requiere demostrar fidelidad previa a la marca.
Con una previsión de ventas de máximo 9.000 unidades en un ciclo de cuatro años, el Luce representa una maniobra arriesgada para consolidar a Ferrari en el mercado eléctrico.
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