El conflicto legal entre Marité Matus y Camilo Huerta ha escalado a un nuevo nivel de tensión, revelando detalles íntimos y acusaciones graves que han salido a la luz gracias a la gestión informativa de la periodista Cecilia Gutiérrez. Lo que comenzó como una separación mediática se ha transformado en un complejo pleito judicial donde ambas partes buscan descalificar la conducta del otro ante los tribunales.
El origen de esta disputa se encuentra en la acción legal emprendida por Marité Matus, quien demandó a Huerta con el objetivo de obtener un divorcio culposo. En este tipo de procesos, la demandante busca que el tribunal reconozca que la ruptura del vínculo matrimonial es responsabilidad de una de las partes debido a faltas graves. En este sentido, Matus ha fundado su demanda en una serie de presuntas infidelidades cometidas por el ex integrante de Yingo, las cuales presentarían el sustento necesario para el divorcio bajo esta modalidad.
Camilo Huerta, lejos de aceptar los cargos, ha optado por una estrategia de contraataque legal. El chico reality presentó una demanda contra su ex pareja por injurias y calumnias, argumentando que las acusaciones vertidas por Matus son falsas y afectan su honor. Este cruce de demandas ha convertido el proceso en una batalla de pruebas y testimonios, donde cada detalle es analizado minuciosamente por los abogados de ambas partes.
En medio de este escenario, la periodista Cecilia Gutiérrez ha jugado un rol clave al figurar como testigo en la acción judicial interpuesta por Huerta. Esta condición le permitió a la reportera acceder a los antecedentes y documentos del caso, descubriendo elementos que no habían sido revelados previamente al público. Entre los archivos analizados, Gutiérrez encontró un pantallazo que forma parte de las pruebas presentadas por la defensa de Huerta, pero que en realidad expone una de las acusaciones más fuertes de Marité Matus.
Según los antecedentes revelados, Marité Matus presentó como prueba una supuesta conversación de chat que data del año 2024. En este extracto, la influencer acusa a Huerta de haber sidole infiel no solo con mujeres, sino también con un hombre. El punto más polémico de esta prueba es la naturaleza del encuentro, ya que Matus sostiene que el ex Yingo habría tenido relaciones sexuales con un hombre a cambio de una remuneración económica.
La conversación citada en el proceso judicial es explícita en su contenido. Según el documento presentado por Matus, Camilo Huerta habría confesado a un amigo: “De verdad nunca pensé esto, pero pasó y me pagó bien”. Esta frase es el pilar de la acusación de Matus, sugiriendo que su ex pareja habría participado en transacciones sexuales remuneradas.
La intriga del caso aumenta al analizar la identidad de la persona involucrada en dicho encuentro. En el mismo diálogo, el amigo de Huerta habría insistido en saber quién era la persona con la que había estado. Ante esto, Huerta se habría limitado a entregar una pista descriptiva y unas iniciales. Según el chat, el hombre habría respondido: “Lo único que puedo decir es que es un periodista, es un copuchento”, añadiendo posteriormente las iniciales “J. A. N.”.
Sobre el origen de esta evidencia, se ha revelado que Marité Matus obtuvo el pantallazo en una ocasión en la que tuvo acceso al teléfono celular de su entonces marido. Al revisar el dispositivo, la mujer habría descubierto este diálogo y otras presuntas traiciones que posteriormente decidió incorporar al expediente del divorcio culposo para fortalecer su postura legal.
Sin embargo, la veracidad de este mensaje es el punto central de la disputa actual. Cecilia Gutiérrez informó que Camilo Huerta niega categóricamente la existencia de dicha conversación. El demandado sostiene que el chat no es real y que se trata de una fabricación, mientras que Matus mantiene que es una prueba fidedigna de las acciones de Huerta.
Actualmente, el caso permanece en manos de la justicia, que deberá determinar la autenticidad de las pruebas digitales presentadas y resolver si las acusaciones de infidelidad y los cargos por injurias y calumnias tienen fundamento legal. Mientras tanto, la revelación de las iniciales y la profesión del supuesto tercero involucrado mantienen el foco de atención sobre el entorno periodístico vinculado a la pareja.

