“Vos llorás y me hacés llorar a mí también”. Estas fueron las palabras cargadas de emoción de Ellie Rowsell, la cantante de Wolf Alice, al percatarse de una fan en el público que cantaba todas sus canciones con total entrega. La escena resumió el clima de una noche donde la emoción fue compartida y alimentada por la potente voz de soprano que Rowsell desplegó sobre el escenario del C Art Media. La artista, al frente de la banda británica caracterizada por ser a la vez frenética y tierna, lideró el primer concierto del grupo en Buenos Aires.
El show resultó arrollador, compuesto por una serie de interpretaciones demoledoras que encontraron eco en una audiencia de alta fidelidad, la cual conocía cada letra del repertorio. Más que un simple recital, el evento se sintió como una ceremonia y un acontecimiento largamente esperado. Durante más de una década, el cuarteto británico había construido una relación de culto con el público argentino sin haber pisado el país, un vínculo que finalmente se materializó en este debut local. La presentación se dio en el marco de la gira de "The Clearing", su cuarto álbum de estudio, y confirmó la dimensión internacional de una formación que logró crecer desde la escena independiente hasta posicionarse como uno de los nombres centrales del rock alternativo contemporáneo.
La dinámica del concierto comenzó con una potente balada de su disco más reciente, seguida por la fuerza armónica de "Baby Bloom". Esta última canción trajo la primera sorpresa de la noche para los músicos: el público sabía la letra de memoria, un fenómeno que se repitió a lo largo de los 22 temas interpretados, recorriendo la historia y la obra de la banda. Rowsell, visiblemente agradecida, expresó en inglés que el público era "de verdad increíble", mientras intercalaba algunas palabras en español durante su interacción con los asistentes.
Ellie Rowsell se consolida como una de las voces más personales surgidas en Gran Bretaña en la última década. Se la presenta como una heredera y continuadora de voces compatriotas como las de Amy Winehouse, Dolores O'Riordan, Lily Allen o Joss Stone. Su capacidad vocal es notable por una ductilidad que le permite transitar desde la fragilidad de un folk irlandés hasta un grito punk apoyado por un megáfono, haciendo que el estallido emocional sea evidente para quien escucha. Como corazón creativo del grupo, Rowsell escribe letras que exploran la identidad, el deseo, la ansiedad, la amistad y las incertidumbres de una generación que alcanzó la adultez en un contexto de crisis económicas y cambios culturales acelerados.
El resto de la banda complementó la velada con performances magníficas. Joff Oddie, el guitarrista, fue el responsable de los cambios de clima que definen el sonido del grupo, haciendo convivir pasajes de dream pop, explosiones de grunge y referencias al rock clásico de los años setenta. Oddie ha reivindicado públicamente la integridad artística por encima de cualquier cálculo comercial. Por su parte, el bajista Theo Ellis aportó el costado más expansivo, performático e histriónico, brindando energía al show y profundidad melódica al repertorio. Ellis también aprovechó el espacio público para reflexionar sobre las dificultades económicas que enfrentan los artistas y músicos de las nuevas generaciones.
El equipo sonoro se completó con el baterista Joel Amey, quien demostró su multifaceticidad al cantar junto a Ellie en el tema "White horses". Asimismo, formó parte de la presentación el tecladista canadiense Ryan Malcom, integrante de la banda para esta gira.
Un aspecto destacado de la noche fue el gesto político explícito: una bandera de Palestina colgaba de uno de los parlantes en un segundo plano. Aunque Wolf Alice no se ha caracterizado por el panfleto ni la militancia explícita, sus integrantes mantienen posiciones claras sobre cuestiones sociales. Han defendido los derechos de las mujeres, la diversidad sexual y el apoyo a los artistas independientes, señalando además la precarización de la actividad cultural y el aumento del costo de vida en el Reino Unido. Rowsell ha explicado que la política se filtra en sus canciones de manera indirecta, ya que las tensiones del mundo exterior impactan en las experiencias personales que narran sus letras.
Este compromiso ha tenido antecedentes claros. Durante las elecciones generales del Reino Unido en 2017, Rowsell apoyó al Partido Laborista y a su entonces líder, Jeremy Corbyn, calificando aquel proceso como una elección "entre lo justo y lo injusto". En aquel entonces, Corbyn animó a sus seguidores a través de Twitter a adquirir el álbum "Visions of a Life" para intentar llevarlo al número uno de las listas británicas, devolviendo así el favor por el apoyo recibido por la banda.
El vínculo con Argentina, que ya existía a través de redes sociales y clubes de fans, culminó con este encuentro. En 2021, Joff Oddie ya había manifestado su deseo de visitar el país, una promesa que se cumplió cinco años después. Al cierre del show, Ellie Rowsell, mientras interactuaba con el público y jugaba con una rosa entregada por un fan, expresó con una sonrisa su deseo de volver pronto a los escenarios locales, confirmando una historia de amor correspondido que parece tener muchos capítulos aún por escribir.


