En una reciente y profunda conversación mantenida en el podcast "Mari con Edu", la reconocida comediante Piare con P compartió detalles íntimos y dolorosos sobre una batalla personal que había mantenido en secreto: su lucha contra el alcoholismo. En el espacio conducido por María Luisa Godoy y Eduardo Fuentes, la humorista se sinceró sobre un proceso de rehabilitación que transformó su vida y que, hasta el momento, no había sido expuesto en los medios de comunicación.
Piare con P, quien alcanzó una consolidación masiva en su carrera tras su exitosa participación en la edición 2026 del Festival de Viña del Mar —donde logró domar al "Monstruo" y obtener las gaviotas de plata y oro—, utilizó el espacio digital para hablar abiertamente sobre su salud mental y sus adicciones. La revelación surgió de manera orgánica durante la charla, justo después de que la comediante solicitara un vaso de agua a los animadores, un gesto que sirvió de detonante para abordar su proceso de sobriedad.
La artista confesó que lleva aproximadamente cuatro años sin consumir alcohol. "No he hablado de esto en los medios, pero lo mío partió como rehabilitación por alcoholismo", admitió sin filtros, sorprendiendo a los rostros de TVN. Según explicó la standupera, el consumo de alcohol no respondía a un gusto recreativo por la bebida, sino que funcionaba como un mecanismo de evasión emocional. En este sentido, estableció un paralelismo con una lucha anterior, señalando que el alcohol cumplió la misma función que la comida tuvo para ella en el pasado.
Uno de los puntos más reveladores de la entrevista fue el relato sobre el momento exacto en que Piare con P decidió buscar ayuda. La comediante explicó que, aunque siempre había mantenido la disciplina de no beber antes de sus presentaciones —reservando el consumo para el después de los shows—, un video de su propia actuación le reveló una realidad alarmante. Al observarse en el escenario, notó que su actitud y su lenguaje corporal habían cambiado drásticamente.
"Me vi en un video y me noté con el cuerpo distinto, la actitud distinta. Estaba como enojada y con el cuerpo pesado en el escenario", expuso la humorista. Este descubrimiento la llevó a una crisis emocional inmediata, confesando que rompió en llanto al decirse a sí misma: "Esta no soy yo, esta no soy yo". Esa toma de conciencia fue el motor que la impulsó a realizar cambios profundos en su estilo de vida.
Sin embargo, el camino hacia la recuperación no estuvo exento de dificultades. Piare con P enfatizó que, si bien no tuvo recaídas una vez iniciada la rehabilitación, lo más complejo fue el ejercicio de la paciencia consigo misma. La artista reveló que le tomó cerca de un año y medio estabilizarse emocionalmente y aprender a gestionar y controlar sus emociones. Reflexionó sobre la idea preconcebida de que la terapia de rehabilitación ofrece resultados inmediatos, aclarando que, en realidad, es un proceso lento de aprendizaje para convivir con las emociones.
Además de abandonar el alcohol, la comediante —famosa por popularizar la frase “quedé como handroll”— aseguró que también dejó de fumar. Esta decisión tuvo un impacto colateral en su círculo social. Según relató, muchos de sus amigos también redujeron su consumo de alcohol o incluso lo dejaron por completo, debido a que ella solía ser quien proveía las bebidas en las reuniones, llegando habitualmente con "los packs debajo del brazo".
La rehabilitación también implicó un costo social doloroso. La humorista reconoció que fue necesario ser valiente para alejarse de personas con las que mantenía un vínculo basado en los excesos. "Estaba rodeada de amigos, pero con excesos", sinceró, subrayando la importancia de limpiar su entorno para mantener su sobriedad.
Finalmente, la artista recordó un periodo oscuro en el que se alejó de los escenarios, etapa que coincidió con un trabajo estable pero emocionalmente agotador en una sanguchería. Piare con P describió esa experiencia como "deprimente", confesando que la depresión la llevó a refugiarse en la comida como otra forma de evasión, llegando a alcanzar un peso de casi 100 kilos. La comediante cerró su intervención con una reflexión contundente sobre su vocación y su salud mental: "Yo sin escenario me desvanezco".


