El tenis peruano ha vivido un momento trascendental el pasado sábado, cuando Ignacio Buse, a sus 22 años, logró marcar un hito en la historia del deporte nacional. El joven tenista se consagró campeón del ATP500 de Hamburgo, uno de los torneos más prestigiosos del circuito global y que se ubica en el escalón inmediatamente previo a los Grand Slams. Este triunfo no solo representó una victoria en la cancha, sino que impulsó su posición en el ranking mundial hasta alcanzar el puesto 31.
Este ascenso sitúa a Buse como el tercer mejor tenista peruano en la historia en cuanto a posición en el ranking mundial. Solo se encuentran por encima de él Jaime Yzaga y Pablo Arraya, quienes alcanzaron las ubicaciones 18 y 29, respectivamente, en los puntos más altos de sus carreras profesionales. Asimismo, el logro de Buse supera la marca de Luis Horna, quien en su mejor momento escaló hasta la posición 33 del escalafón internacional.
Además del impacto en el ranking, este resultado rompe una sequía de títulos para el país. La última vez que un representante del tenis peruano logró adjudicarse un título ATP fue en el año 2007, cuando Luis Horna se coronó campeón en el torneo de Viña del Mar. En términos económicos, la consagración en el ATP500 de Hamburgo ha significado un premio superior a los US$ 480,000, consolidándose como el mayor logro financiero y deportivo de la carrera de Buse hasta la fecha.
Sin embargo, el camino hacia la élite del tenis no ha estado exento de complicaciones. El circuito profesional es sumamente exigente y demanda un esfuerzo que trasciende lo físico y lo mental. Matías Aranguren, gerente general de Banco Falabella Perú, entidad que patrocina al tenista, explicó que la participación en competencias de este nivel conlleva costos económicos muy elevados. Según el ejecutivo, los deportistas enfrentan momentos críticos, como lesiones o etapas donde los resultados no son los esperados, lo que hace que mantenerse en la élite sea un proceso costoso y arduo.
En este contexto, el respaldo de patrocinadores se vuelve fundamental. Aranguren señaló que contar con sponsors permite que los atletas eliminen preocupaciones financieras de su mente, permitiéndoles concentrarse plenamente en su rendimiento. Por esta razón, Ignacio Buse buscó activamente un acuerdo de largo plazo con la institución financiera. El tenista manifestó su deseo de focalizarse exclusivamente en el juego, contando con aliados que confiaran en su potencial durante varios años.
El acuerdo suscrito entre el banco y el deportista tiene una duración de tres años y entró en vigencia al inicio del 2026. Un detalle relevante es que, durante las negociaciones iniciales, Buse se encontraba atravesando una lesión. A pesar de ello, el tenista mantuvo la calma, reconociendo que las lesiones son parte inherente de su trabajo, una actitud que fue valorada positivamente por el banquero al momento de cerrar el contrato.
Desde la perspectiva institucional, Banco Falabella Perú busca reforzar su marca a largo plazo mediante el apoyo al deporte. El gerente general mencionó que el apoyo a figuras como Buse o la campeona Kimberly García genera una percepción positiva en el público sobre el compromiso de la empresa con el atletismo y el deporte en general. Además, la entidad financiera está trabajando con sus deportistas patrocinados con la mirada puesta en el próximo ciclo olímpico.
Aranguren destacó que Buse mostró un interés genuino por conocer la identidad de la empresa antes de firmar, solicitando información sobre el banco y los desafíos que este enfrentaba. El ejecutivo trazó un paralelo entre la institución y el joven atleta, describiendo a Banco Falabella (que llegó al Perú en 1997) como un "banco joven", al igual que Buse, compartiendo ambiciones de crecimiento y una cultura basada en el esfuerzo y la resiliencia ante las adversidades.
El apoyo del banco comenzó cuando Buse recién ingresaba al top 120 del ranking ATP, una apuesta que hoy parece haber sido sumamente exitosa. Actualmente, Ignacio Buse forma parte de un grupo selecto de siete deportistas patrocinados por la entidad, donde también se encuentran Kimberly García (marcha atlética), Alexandra Grande (karate), Giuliana Poveda (parabádminton), Mafer Reyes (surf), Hugo Ruiz (ciclismo de pista) y Jesús Castillo (paraatletismo).


