¿Es la energía un motivo de conflicto o una herramienta de cooperación? La reciente tensión diplomática entre Panamá y Costa Rica ha vuelto a poner el Mercado Eléctrico Regional, el MER, en el centro del debate público. Pero más allá de la política, existe una estructura técnica y jurídica fundamental para la región.
El MER permite que Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá intercambien energía a través de la red SIEPAC. Este sistema opera bajo un Tratado Marco de carácter supranacional, basado en principios de trato recíproco, transparencia y no discriminación.
Los datos operativos del primer cuatrimestre de 2026 revelan la dinámica de este mercado. Panamá se ha consolidado como un exportador clave, registrando envíos de 136.6 gigavatios hora en enero, 102 en febrero, 144.4 en marzo y 135.1 en abril. Por su parte, Costa Rica ha recurrido a estas importaciones: 28.2 gigavatios hora en enero, 68.3 en marzo y 39 en abril. De hecho, solo en marzo, Costa Rica representó más del 72 % de las importaciones del Mercado de Oportunidad Regional.
Es importante aclarar que estos flujos no indican debilidad energética. Al contrario, son la razón de ser del MER: permitir que los países se apoyen según sus condiciones hidrológicas y costos operativos. Panamá no regala energía; vende excedentes en un mercado regulado con contratos y reglas económicas establecidas.
Esta integración trasciende los gobiernos de turno. Es una estrategia de largo plazo para ganar resiliencia ante eventos climáticos extremos, como El Niño, y reducir costos operativos. En Centroamérica, ningún sistema eléctrico opera aislado; la cooperación técnica es la base de la seguridad energética regional.
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