A 25 años del estreno de Amores perros, el cineasta Alejandro González Iñárritu presentó una obra editorial que rescata y revive la historia detrás de una de las producciones más influyentes del cine mexicano. El evento de presentación tuvo lugar en la Cineteca Chapultepec, donde el director ofreció una charla acompañado por la escritora Wendy Guerra y el cineasta Fernando Llanos.
La publicación presentada no busca ser una novelización del guion escrito por Guillermo Arriaga, sino que se propone como un registro visual y testimonial del proceso creativo. La edición reúne una serie de fotografías inéditas, apuntes personales, storyboards y diversos recuerdos del rodaje que permiten observar cómo nació la cinta que marcó la carrera del director y tuvo un impacto significativo en toda una generación de espectadores y cineastas.
Durante su intervención, González Iñárritu reflexionó sobre la vigencia de la obra con la frase: "25 años y aún no se mueren los pinches perros". El director recordó que Amores perros fue la película que le otorgó su primera nominación al Premio Oscar, una estatuilla que posteriormente lograría ganar en cinco ocasiones gracias a sus trabajos en Birdman, El renacido y Carne y arena.
El interés del público por asistir al encuentro fue notable. La demanda superó el cupo establecido tanto en la Cineteca como en la firma de libros que se llevó a cabo la mañana del sábado 23 de mayo en Librerías Gandhi. A pesar de que González Iñárritu sugirió que se permitiera el acceso a los seguidores que se encontraban fuera de la sala de cine, la medida no fue implementada y los asistentes permanecieron en el exterior.
En el marco de este encuentro, el director de Babel y El renacido destacó la conexión que siente con las nuevas generaciones. Relató que, durante la firma de libros, un joven le mostró tarjetas de comunicación para actores en su proyecto, herramientas muy similares a las que el propio Iñárritu utilizó durante la filmación de Amores perros y que son detalladas en el libro. Ante esto, el director recomendó ampliamente este material a los jóvenes cineastas, subrayando su visión sobre la generosidad profesional al declarar: "Recordarán que el cinefotógrafo Gabriel Figueroa no compartía nada, pero yo creo que compartir es renacentista".
Sobre el origen del libro, Iñárritu explicó que durante la pandemia de Covid encontró una caja con fotografías, pósters y diversos objetos que despertaron en él un sentimiento de melancolía por la película. Este archivo personal fue la semilla que dio pie tanto a la creación del libro como a la instalación titulada "Perro sueño", la cual fue presentada el año pasado en Lago Algo. El director señaló que su objetivo era montar este material para ofrecer a quienes aprecian la película un ejercicio de compartir anécdotas y detalles que permanecían desconocidos.
Asimismo, el director reflexionó sobre la evolución de la industria y la gestión de la información. Explicó que, mientras en el pasado el cine construía el mito a través del misterio, hoy en día existe un exceso de información. Para él, la elaboración de este libro fue una manera de dar orden a una memoria sin quitarle el misterio a la película ni revelar "el truco" de su realización.
Como parte de la reunión, se proyectó un video breve con el discurso que Iñárritu dirigió a su equipo antes de iniciar la filmación de la cinta, la cual debutó en el Festival de Cine de Cannes en el año 2000. En las imágenes, se observa a un director emocionado hablando sobre la fe y la valentía de "aventarse al vacío" que conlleva una producción cinematográfica, afirmando que las películas son hechas por "locos" que buscan retratar la vida humana.
La conversación contó también con la participación de Fernando Llanos, quien a los 25 años de edad tuvo la tarea de documentar el proceso de creación de la película. Llanos informó que grabaron 47 horas de material, memoria que ahora se comparte para inspirar a nuevas generaciones. Iñárritu coincidió en resaltar la honestidad del proceso vivido, contrastándolo con los "making of" actuales, los cuales describió como herramientas de publicidad basadas en sets de pantallas verdes. El director criticó que el marketing haya tomado el control del mundo, recordando que en Amores perros no existía una estrategia de publicidad basada en el detrás de cámaras.
Finalmente, González Iñárritu compartió una reflexión sobre la formación profesional, aclarando que, aunque los libros y el cine permiten vivir experiencias ajenas, no sustituyen la vivencia real necesaria para crear cine. Sostuvo que "información y data no es conocimiento", afirmando que la sabiduría se obtiene a través de la experiencia y que el cuerpo es la herramienta experimental fundamental. Por ello, instó a los jóvenes a realizar "películas de cuerpo", produciendo desde lugares reales para crecer y expandir su visión.
En cuanto a sus próximos proyectos, el director estrenará en octubre la película Digger, una comedia dramática protagonizada por Tom Cruise y Sandra Hüller. Además, el próximo martes 26 de mayo a las 18 horas, se llevará a cabo la ceremonia de su ingreso a El Colegio Nacional, convirtiéndose en el primer cineasta en formar parte de esta institución. Iñárritu concluyó definiendo que la paternidad, la muerte y la migración han sido los temas constantes en toda su filmografía.


