¿Fue Catalina de Erauso un caso único en la época colonial? Durante siglos, la historia de la "Monja Alférez" —la novicia vasca que escapó del convento para vivir como soldado en América— se leyó como una excepción extraordinaria. Sin embargo, una nueva investigación de la literata boliviana Mónica Navia revela que no estuvo sola.
Al rastrear las huellas de De Erauso en el antiguo territorio de Charcas, hoy Bolivia, Navia halló archivos judiciales en Potosí y Sucre que documentan a otras mujeres que también adoptaron identidades masculinas. En su libro "Olvido y memoria de Catalina de Erauso", la investigadora detalla al menos diez casos similares.
Los motivos para transgredir las normas de género variaban: algunas buscaban mayor autonomía en espacios públicos, otras lo hacían por razones de género o para encontrarse con amantes. Los archivos registran historias impactantes, como la de Beatriz Gonzáles, asesinada por su esposo en 1597 tras descubrir que ella visitaba a un amante vestida de hombre. O el caso de María Yta, quien vivió diez años como "Antonio Yta" entre Roma y América, llegando incluso a contraer matrimonio bajo esa identidad. También destaca la historia de "La Tenienta", quien en 1635 se vestía de hombre para ingresar a una prisión y maltratar a los presos.
La investigación resalta una paradoja fundamental: mientras Catalina de Erauso fue perdonada y reconocida por la corona española, estas otras mujeres terminaron en expedientes judiciales, condenas o escándalos. El hallazgo de Navia demuestra que la Monja Alférez no fue una anomalía aislada, sino parte de una realidad invisible de mujeres que desafiaron los límites de su tiempo para amar, circular o escapar de la violencia.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.
