Donald Trump ha anunciado que la paz con Irán está cerca y que el estrecho de Ormuz será reabierto. Sin embargo, el mercado se muestra escéptico tras varios anuncios fallidos en los últimos tres meses. La gran pregunta es: si el estrecho reabre, ¿bajarán los precios del petróleo?
La respuesta es que no será pronto. De hecho, el regreso a la normalidad implicaría una pesadilla logística en cuatro etapas. Primero, despejar los cuellos de botella; hay 166 petroleros atrapados con 170 millones de barriles, un proceso que podría tardar hasta tres meses. Segundo, reducir las reservas acumuladas en los depósitos. Tercero, reiniciar la producción, un desafío de ingeniería complejo que requiere semanas de trabajo coordinado para evitar el colapso de los depósitos de crudo. Y cuarto, realizar reparaciones en infraestructura crítica que podrían tardar años.
Estamos hablando de reintegrar al mercado 12 millones de barriles diarios de crudo y 3 millones de productos refinados, principalmente de Arabia Saudita e Iraq.
Mientras tanto, la incertidumbre mantiene los precios altos. El crudo Brent cerró recientemente por encima de los 100 dólares por barril. Analistas de JPMorgan prevén un promedio de 97 dólares para el resto del año, muy lejos de los 60 dólares necesarios para que la gasolina baje a 3 dólares el galón, algo que el mercado de futuros no prevé hasta el año 2032.
A pesar del optimismo de Trump, Irán ya ha matizado la situación, afirmando que permitir que el número de embarcaciones vuelva a niveles previos no significa un "paso libre" como existía antes del conflicto. El camino hacia la estabilidad económica sigue lleno de interrogantes.
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