El reconocido artista y comediante peruano Alan Castillo Vázquez, quien ha logrado capturar la imaginación del público bajo el nombre artístico de "Robotín", ha iniciado una nueva y ambiciosa etapa en su trayectoria profesional. Tras años de consolidar su presencia y llamar la atención de miles de personas en el Centro de Lima con su emblemático personaje de apariencia metálica, el artista ha decidido trasladar su talento fuera de las fronteras peruanas, estableciéndose en los Estados Unidos para continuar expandiendo su carrera artística.
En la actualidad, Robotín ha encontrado un escenario ideal para sus presentaciones en uno de los puntos turísticos más emblemáticos y concurridos de California: el muelle de Santa Mónica (Santa Monica Pier). En este espacio, donde convergen diariamente miles de turistas y ciudadanos de diversas nacionalidades, el humorista peruano despliega su show como estatua humana, una disciplina que requiere rigor físico y una puesta en escena meticulosa para cautivar a los transeúntes.
La ubicación estratégica ha sido un factor determinante para el éxito económico de sus presentaciones. Durante una entrevista concedida al programa "América Hoy", el artista detalló que su espacio de trabajo es privilegiado. Según explicó, se encuentra ubicado en el número 9, un punto situado casi en el centro del muelle, lo que garantiza que la gran afluencia de personas que recorren la zona pase inevitablemente frente a su espectáculo. Esta visibilidad ha permitido que Robotín logre obtener ingresos significativos basándose exclusivamente en las propinas que los asistentes deciden otorgarle por su desempeño.
En términos monetarios, el comediante fue preciso al señalar que, gracias a la ubicación de su puesto y al flujo constante de público, logra recaudar aproximadamente 250 dólares. Robotín destacó que el cambio económico existente entre el Perú y los Estados Unidos ha tenido un impacto positivo y considerable en sus ganancias, permitiéndole mejorar su situación financiera mientras continúa ejerciendo su pasión artística.
Para mantener la calidad de su show, el artista sigue utilizando los elementos que lo caracterizan: su tradicional traje plateado, un maquillaje especializado y un equipo de sonido que complementa la experiencia visual y auditiva de su personaje. Esta combinación de elementos es la que le permite seguir captando la atención de personas de todo el mundo que visitan el concurrido muelle californiano.
Un aspecto fundamental que el humorista quiso enfatizar durante su intervención mediática fue su situación legal en territorio estadounidense. Ante las posibles dudas sobre su permanencia en el país, Robotín aclaró que se encuentra trabajando de manera formal y totalmente regularizada. Aseguró que cuenta con la visa, la documentación necesaria y la autorización correspondiente para realizar sus presentaciones callejeras sin ningún tipo de inconveniente legal.
El artista se mostró sorprendido por la celeridad y simplicidad del proceso administrativo para obtener sus permisos. Al respecto, afirmó: “Estoy feliz porque acá estoy 100% legal, aclarando, con papeles, visa y con el permiso adecuado para trabajar aquí, porque la verdad me quedé asombrado porque de un día para otro me lo dieron. Solo pagué 37 dólares y nada más”.
Sin embargo, su llegada a Santa Mónica no fue inmediata. Antes de establecerse en este muelle, Alan Castillo Vázquez realizó un recorrido por otras ciudades estadounidenses, donde comenzó a abrirse camino y a probar la recepción de su personaje en el extranjero. Entre los lugares donde realizó espectáculos previos se encuentran Las Vegas y Beverly Hills, experiencias que sirvieron como base para su actual consolidación en California.
A pesar del éxito profesional y económico, este crecimiento ha implicado sacrificios personales profundos. Robotín confesó que para alcanzar estas metas ha tenido que dejar atrás parte de su vida y, especialmente, a sus hijas, quienes permanecen en el Perú. No obstante, el artista mantiene la determinación de seguir trabajando arduamente en el extranjero con el objetivo de consolidar su carrera artística y aprovechar todas las nuevas oportunidades que se presenten en su camino profesional fuera de su país natal.


