Tras casi tres décadas de silencio, Manolo García y Quimi Portet han vuelto a coincidir en el escenario. El grupo El Último de la Fila aterrizó en el estadio Metropolitano de Madrid, cumpliendo el deseo de miles de seguidores que esperaban este reencuentro desde 1998.
Aquel año, la formación decidió separarse por razones de "higiene artística" y el deseo de explorar nuevas rutas creativas. Ahora, con una gira de doce fechas, regresan apostando por la fidelidad a sus versiones originales, evitando experimentos para ofrecer al público lo que este deseaba. El espectáculo comenzó con temas de Los Burros y continuó con clásicos como "Querida Milagros" y "Aviones plateados".
Un detalle destacado fue la alineación musical: García y Portet reunieron a los instrumentistas originales de sus grabaciones y giras, sumando la participación de Sara García, hija del cantante. Durante el concierto, Manolo García agradeció que el público estuviera atento al show en lugar de filmar todo con sus móviles, aunque pidió encender las luces de los teléfonos específicamente para el tema "Lápiz y tinta".
Debido a la intensidad del espectáculo y la edad de los protagonistas —García tiene 70 años y Portet 69—, el grupo realizó una breve pausa para recuperar fuerzas, tiempo que aprovecharon para proyectar un repaso visual de su trayectoria. El cierre llegó con canciones como "Ya no danzo al son de los tambores" y el tema "Insurrección".
La noche terminó en un ambiente de fiesta con la interpretación de "El Rey", de José Alfredo Jiménez. Para finalizar, Manolo García bromeó exhortando al público a irse a dormir porque "mañana es lunes", olvidando que la cita era en sábado.
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