Polonia refuerza su capacidad aérea en una zona crítica. Tres cazas furtivos F-35 han aterrizado en la base militar de Lask, en el centro del país, marcando la primera llegada de estos aviones al flanco oriental de la OTAN.
El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, señaló durante la ceremonia de bienvenida que este momento cambia las capacidades operativas del conjunto del ejército y el rostro de sus fuerzas armadas. Además, subrayó que la presencia de los F-35 demuestra que Polonia es hoy un socio estratégico importante y el mejor aliado de Estados Unidos en Europa.
La llegada de estas aeronaves coincide con un anuncio sorpresa del presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó el envío de 5.000 soldados adicionales a Polonia. Esta decisión llega tras un periodo de incertidumbre, en el que Washington había anunciado inicialmente la cancelación y posterior aplazamiento del despliegue.
Polonia se consolida como un actor clave en la seguridad regional. Actualmente es el miembro del flanco oriental de la OTAN que destina el mayor porcentaje de su Producto Interior Bruto a la Defensa, superando el 4,8%. Para modernizar su ejército, el país realiza compras multimillonarias principalmente a Estados Unidos y Corea del Sur.
En 2020, el gobierno polaco encargó un total de 32 aviones F-35 a la empresa Lockheed Martin, con una inversión de 4.600 millones de dólares y un plazo de entrega que finaliza en 2029.
Estos aparatos de quinta generación se sumarán a la fuerza aérea actual, compuesta por 47 cazas F-16 Fighting Falcon, un número reducido de MiG-29 heredados de la época soviética y aviones de entrenamiento y combate KAI FA-50 surcoreanos.
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