Tesla ha transformado el panorama automotriz en Colombia. En marzo de 2026, el Model Y se posicionó como el vehículo más vendido del país, no solo entre los eléctricos, sino en todo el mercado, con 1.791 unidades entregadas en un solo mes.
Este crecimiento ocurrió en tiempo récord: la compañía inició entregas en enero, tras abrir pedidos en noviembre de 2025. Su modelo de venta directa, sin concesionarios y con compras en línea, ha eliminado la burocracia tradicional, convirtiéndose en una ventaja competitiva.
El impulso fue acelerado por el marco regulatorio. El Decreto 1432 elevó los aranceles para vehículos de combustión al 40%, mientras que los eléctricos ingresan sin aranceles y con un IVA preferencial del 5%. Este escenario impulsó las ventas de vehículos eléctricos en un 207% en lo que va del año, alcanzando las 14.541 unidades.
Sin embargo, el crecimiento rápido ha traído complicaciones. El 14 de mayo, la Superintendencia de Industria y Comercio emitió una orden administrativa contra Tesla tras hallar más de 1.800 vehículos pendientes de entrega y inconsistencias en las garantías de llantas. Además, la autoridad alertó sobre información engañosa respecto a la disponibilidad de la red de Superchargers.
A esto se suman demoras de hasta tres meses en la entrega de repuestos y dificultades en la instalación de cargadores domésticos. Mientras la Creg desarrolla la hoja de ruta para la infraestructura de carga, competidores como BYD ganan terreno con modelos más económicos como el Yuan Up y el Dolphin Mini.
El éxito a largo plazo de Tesla en Colombia dependerá de su capacidad para consolidar su red de carga, resolver la logística de repuestos y cumplir con las exigencias regulatorias para evitar sanciones.
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