¿Puede una historia familiar resumir la tragedia de todo un pueblo? En el Festival de Cannes, la cineasta iraní Pegah Ahangarani presenta 'Rehearsals for a Revolution'.
Este documental, una coproducción hispanocheca, utiliza cinco historias personales para retratar el sufrimiento en Irán. Ahangarani, quien vive exiliada en Alemania desde hace cuatro años, construye un mosaico cronológico que va desde lo íntimo hacia lo general.
La obra recorre la vida de sus padres durante la Revolución Islámica de 1979. Su padre, inicialmente revolucionario y militar voluntario, cambió su visión política al presenciar ejecuciones, arrestos y la desaparición de un tío. El filme también rescata la historia de su tío Rashid, quien se suicidó tras ser arrestado por protestas estudiantiles en los años 90, y la de una profesora obligada al exilio por mostrarse sin el velo.
Para la directora, el documental es una reflexión sobre la culpa del exilio y la distancia. En el último capítulo, narra su vivencia durante las protestas populares de enero, aplastadas por el régimen en una ola represiva que dejó millares de muertos.
Aunque Ahangarani no espera que su obra impulse cambios políticos inmediatos, defiende el cine como un medio creativo y eficaz para compartir sentimientos. Su objetivo es que el mundo comprenda que el sufrimiento de un pueblo se traduce en víctimas reales y no solo en estadísticas.
Ante la rapidez con la que las noticias son reemplazadas, la cineasta reflexiona sobre la falta de empatía actual en Europa respecto a Irán, describiendo la situación como un "mundo cruel" donde una noticia sustituye rápidamente a otra.
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