Managua ha sido escenario de un cambio significativo en la manera en que los ciudadanos gestionan la pérdida de sus animales de compañía. Durante décadas, la práctica común en Nicaragua consistía en enterrar a las mascotas en patios traseros, en fincas o, en algunos casos, desecharlas junto a los residuos urbanos. No obstante, la apertura de Pethelios, el primer crematorio exclusivo para animales en el país, busca transformar esta realidad ofreciendo un servicio que permita una despedida digna.
Este establecimiento inició sus operaciones en enero de 2026, surgiendo más como una respuesta a una necesidad emocional que como un proyecto estrictamente comercial. La iniciativa fue impulsada por un empresario amante de los animales quien, tras atravesar la pérdida de su propia mascota, se percató de que en Nicaragua no existía un servicio funerario que estuviera a la altura del vínculo afectivo entre los dueños y sus compañeros de vida.
Michael Lee Morales, coordinador de marketing y miembro del equipo operativo y de atención, explicó que el proyecto llena un vacío social. Para garantizar la atención a las familias en cualquier momento, el servicio funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana. La operatividad está sostenida por cuatro operarios distribuidos en turnos, además de un equipo de diseño especializado en la personalización de las urnas. Estas urnas pueden incluir fotografías, nombres, fechas y mensajes de despedida, permitiendo que las familias conserven un recuerdo tangible y personalizado.
El proceso integral ofrecido por Pethelios comprende desde el retiro de la mascota y su posterior cremación, hasta la entrega de la urna personalizada en el domicilio de los solicitantes. En cuanto a los costos, los precios oscilan entre los 100 y 600 dólares. Esta variación depende principalmente del peso del animal y del tiempo de incineración requerido, el cual puede extenderse hasta dos horas.
Desde el punto de vista técnico, el crematorio utiliza equipo importado diseñado específicamente para animales. El incinerador funciona a base de diésel y es capaz de alcanzar temperaturas de hasta 1,200 grados celsius. Según informaron los operadores, las instalaciones cumplen estrictamente con los permisos ambientales y sanitarios exigidos por las autoridades nicaragüenses.
El crecimiento de la empresa ha sido sostenido desde su lanzamiento. Lo que inició como un proyecto piloto con una sola cremación se ha convertido, en apenas cinco meses de funcionamiento, en un servicio que realiza actualmente entre tres y cuatro cremaciones diarias.
Más allá de los indicadores operativos y financieros, el personal de Pethelios enfatiza que la parte más compleja de su labor es el acompañamiento en el duelo. Lee Morales relató el caso de una mujer de la tercera edad que, tras vivir sola y perder a su perra después de once años de compañía, describió al animal como su amiga y familia. En estos casos, el equipo reconoce que no pueden acelerar el proceso de dolor, sino únicamente brindar compañía. Asimismo, se han presentado casos de familias que, ante el deterioro irreversible de su mascota, han contratado el servicio preventivamente antes de proceder con la eutanasia, buscando evitar el entierro tradicional.
Aunque la demanda principal proviene de dueños de perros y gatos, el crematorio ha procesado los restos de animales menos comunes, como tortugas, monos, iguanas y cobayas, lo que evidencia una ampliación en el concepto de mascota dentro de los hogares nicaragüenses. Incluso se han recibido solicitudes desde zonas rurales para la cremación de caballos y vacas.
Actualmente, el incinerador no tiene la capacidad para procesar animales de gran tamaño, pero la empresa ya se encuentra cotizando equipos más grandes. El objetivo es instalar nuevas instalaciones en la zona norte del país para responder a una demanda que superó las expectativas iniciales.
A pesar de que en Nicaragua no existía una cultura previa de cremación animal y que el servicio enfrenta barreras económicas y culturales, sus impulsores sostienen que cada vez más personas consideran a sus mascotas como parte fundamental de la familia y desean honrar ese amor con una despedida digna.


