La industria tecnológica se plantea una pregunta fundamental: ¿qué sucederá después del teléfono móvil? Mientras algunos creen que el smartphone mantendrá su relevancia, otros sugieren que será sustituido por gafas inteligentes o formatos completamente nuevos. En este escenario, OpenAI ha comenzado a mover sus piezas para entrar en el mercado del hardware, buscando desarrollar un dispositivo de inteligencia artificial generativa en colaboración con Jony Ive, el emblemático exdiseñador de Apple.
La trayectoria de esta alianza comenzó cuando Ive, tras dejar Apple en 2019 y fundar LoveFrom, cofundó en 2024 la startup io Products. Esta empresa nació con la ambición de crear productos físicos basados en IA. Tras filtraciones del New York Times en septiembre de 2024, se confirmó que io y OpenAI trabajaban juntos. Finalmente, en mayo de 2025, OpenAI adquirió io Products por un valor de 6.400 millones de dólares, pagados en acciones de la compañía. Sam Altman y Jony Ive justificaron esta unión basándose en una amistad de dos años y valores compartidos, culminando en una fusión total en julio del mismo año.
A pesar de la trayectoria de Ive en el diseño de hardware comercial en Apple, su actividad reciente se había centrado en proyectos como tipografías, el interior del primer Ferrari eléctrico y emblemas reales. Ahora, el objetivo es crear un "compañero de IA". Según transcripciones obtenidas por el Wall Street Journal, OpenAI busca un dispositivo discreto, que quepa en el bolsillo o se apoye en un escritorio, capaz de estar plenamente consciente del entorno y la vida del usuario. La premisa central es reducir la dependencia de las pantallas, eliminando las funciones tradicionales del móvil.
La ambición de Sam Altman es elevada. Se ha hablado de enviar 100 millones de dispositivos, con un lanzamiento previsto para la segunda mitad de 2026. El objetivo no es solo el volumen, sino alcanzar esa cifra más rápido que cualquier otra empresa en la historia de un producto nuevo. Sin embargo, este camino está lleno de obstáculos. Intentos previos de otras empresas, como el AI Pin de Humane o el Rabbit R1, han resultado en fracasos comerciales o productos de nicho, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de un dispositivo sin pantalla.
Las filtraciones sobre el producto son contradictorias. Bajo el nombre en clave Sweet Pea, algunos rumores sugieren que se trataría de unos auriculares. Esto plantea interrogantes sobre su valor añadido frente a los auriculares TWS actuales que ya integran Gemini o ChatGPT, así como dudas sobre su conectividad y modelos de suscripción. Por otro lado, el Financial Times reportó que OpenAI trabajaría en un dispositivo del tamaño de un smartphone, pero sin pantalla, equipado con cámara, micrófono y altavoz para interactuar con el entorno.
El desarrollo enfrenta retos críticos. En primer lugar, la IA debe aprender a gestionar la naturalidad de la conversación, sabiendo cuándo ser concisa o cuándo callar. En segundo lugar, la privacidad es un punto sensible, especialmente ante la Comisión Europea y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), ya que un dispositivo que registre la vida íntima del usuario podría chocar con las normativas de tratamiento de datos en territorio europeo. Asimismo, existe la preocupación por la potencia de cómputo; gestionar 100 millones de dispositivos requeriría una infraestructura de centros de datos masiva.
Paralelamente, informes de The Information sugieren que OpenAI no desarrolla un solo producto, sino una familia de dispositivos. Esta línea incluiría un altavoz inteligente, con un precio estimado entre 200 y 300 dólares y capacidades de reconocimiento facial y visual, cuyo lanzamiento se esperaría para febrero de 2026. También se mencionan gafas inteligentes para 2028 y prototipos de lámparas inteligentes.
La teoría más disruptiva llega de la mano del analista Ming-Chi Kuo, quien afirma que OpenAI estaría trabajando con MediaTek, Qualcomm y Luxshare para crear un verdadero AI Phone. Según Kuo, el smartphone es el único dispositivo capaz de capturar el estado completo del usuario en tiempo real, algo esencial para los agentes de IA. Este teléfono podría sustituir los iconos tradicionales por agentes de IA que se actualicen en tiempo real, lo que requeriría un sistema operativo propio o una versión muy modificada de Android. Sam Altman ha reforzado esta idea al mencionar la necesidad de repensar los sistemas operativos y las interfaces de usuario. De confirmarse, el lanzamiento de este dispositivo se dilataría hasta 2028.


