La libertad de expresión enfrenta una regresión alarmante a nivel mundial, comparable a los periodos más oscuros del siglo XX, según un reciente informe de la UNESCO. Este preocupante diagnóstico es el telón de fondo para la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa en Lusaka, Zambia, donde gobiernos, plataformas tecnológicas y organizaciones civiles buscan articular una respuesta concreta a través de la Llamada a la Acción de Lusaka .
El informe de la UNESCO revela que en 2024, con 61 conflictos armados activos el número más alto desde la Segunda Guerra Mundial , el mundo se convirtió en un lugar más peligroso para los periodistas que nunca. Ese mismo año, un récord de 361 periodistas fueron encarcelados, y desde 2006, el 85% de los casos de asesinato de periodistas permanecen impunes. Estas cifras sombrías ilustran la creciente amenaza que enfrentan quienes se dedican a informar la verdad.
La conferencia global en Lusaka, que se llevará a cabo los días 4 y 5 de mayo, se centra en la pregunta crucial: ¿puede haber paz sostenible sin periodismo libre? La respuesta, que se espera construir a través del diálogo y el compromiso, se materializará en la Llamada a la Acción de Lusaka, un documento que busca comprometer a los actores clave en medidas concretas para proteger a los periodistas, regular la inteligencia artificial y garantizar el financiamiento de medios independientes.
El Índice de Libertad de Expresión ha experimentado una caída del 10% a nivel mundial desde 2012, una regresión que evoca los periodos de mayor represión durante las guerras mundiales y la Guerra Fría. Este deterioro coincide con un retroceso democrático sin precedentes, ya que por primera vez en dos décadas, el número de autocracias supera al de democracias, y el 72% de la población mundial vive bajo regímenes no democráticos.
La conferencia de Lusaka se estructura en torno a tres ejes principales: la relación entre periodismo independiente, paz y seguridad; la transformación digital del ecosistema informativo; y la viabilidad económica de los medios independientes.
En cuanto a la seguridad de los periodistas, el informe de la UNESCO documentó el asesinato de 310 periodistas entre enero de 2022 y septiembre de 2025, más de la mitad mientras cubrían conflictos armados. La impunidad en estos casos es alarmante, con solo el 0,97% de los asesinatos resueltos. Además, el periodismo ambiental se ha convertido en una de las coberturas más peligrosas, con al menos 46 periodistas asesinados desde 2010 mientras investigaban la crisis climática.
La violencia contra los periodistas está en aumento, con un incremento anual del 2,4% en amenazas, intimidaciones y agresiones. Las mujeres periodistas son particularmente vulnerables, con un 73% reportando haber sufrido violencia digital, que a menudo escala a agresiones físicas o provoca estrés postraumático. El desplazamiento forzado también es una realidad creciente, con 913 periodistas desplazados o exiliados en América Latina y el Caribe entre 2018 y 2024.
La presión gubernamental sobre los medios también ha aumentado en un 48% en los últimos doce años, lo que ha llevado a un aumento de la autocensura, que ha crecido casi un 63% desde 2012. Los periodistas evitan informar sobre temas sensibles por miedo a represalias, acoso e intimidación.
La transformación digital del ecosistema informativo presenta nuevos desafíos. Tres de las mayores plataformas tecnológicas del mundo están en camino de controlar más de la mitad del gasto publicitario global, lo que ha provocado el cierre de 678 medios digitales latinoamericanos entre 2015 y 2024, casi un tercio de ellos en el último año.
La inteligencia artificial agrava aún más el problema, con el 40% de los usuarios recurriendo a la IA para crear o modificar contenidos, lo que facilita la manipulación de la información y la creación de *deepfakes*. Los motores de búsqueda con IA reducen la visibilidad de los medios de noticias, afectando su tráfico e ingresos. Además, el contenido periodístico se utiliza para entrenar modelos de IA sin una compensación adecuada, lo que perjudica especialmente a los medios del Sur Global.
Una encuesta de la UNESCO en México, Rumanía, Sudáfrica y Estados Unidos reveló que las herramientas de IA gozan de mayor confianza que los gobiernos, las empresas o la prensa. El 97% de los encuestados declaró tener al menos conocimientos básicos sobre IA, mientras que la confianza pública en los medios continúa disminuyendo.
La viabilidad económica de los medios independientes también está en riesgo. La ayuda internacional al periodismo disminuyó en 2024 después de cinco años de crecimiento, y la suspensión de los fondos estadounidenses, que representaban aproximadamente el 25% del apoyo global al desarrollo de los medios, ha tenido un impacto significativo, especialmente en contextos frágiles.
Sin embargo, existen señales positivas. Entre 2020 y 2025, unos 1.500 millones de personas obtuvieron acceso a redes sociales y plataformas de mensajería, lo que amplía el alcance potencial del periodismo independiente. Además, el 49% de los países del mundo ya reconoce legalmente a los medios comunitarios.
En este contexto, el Sindicato de Periodistas Sudaneses ha sido galardonado con el Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano por su valentía y dedicación a la seguridad de los periodistas que cubren la guerra en Sudán, donde el 90% de los medios han cerrado tras dos años de conflicto. El premio, cuyo jurado fue presidido por Jaime Abello Banfi, director general de la Fundación Gabo, reconoce la importancia de seguir informando incluso en las circunstancias más difíciles.
La conferencia de Lusaka y el encuentro regional en Ciudad de México, organizado por ARTICLE 19 y la UNESCO, buscan traducir estos debates globales en acciones concretas para proteger la libertad de prensa y garantizar un futuro en paz. Iniciativas como la creación de Montevideo como ciudad refugio para periodistas desplazados y el lanzamiento de una iniciativa regional contra la violencia digital hacia mujeres periodistas son ejemplos de los esfuerzos que se están llevando a cabo para fortalecer el periodismo independiente en América Latina y el Caribe. El periodismo libre no es solo un adorno de las democracias, sino un pilar fundamental para su supervivencia.











