El exmilitar Antauro Humala, aliado del candidato presidencial Roberto Sánchez en Perú, ha generado controversia al expresar su deseo de recuperar los territorios de Tarapacá y Arica, así como revisar los tratados de límites con Chile. Las declaraciones han provocado un rápido desmarque por parte del propio Sánchez, quien busca distanciarse de las posturas nacionalistas de Humala en plena campaña para la segunda vuelta presidencial.
Humala, en una entrevista concedida al diario Perú 21, manifestó su aspiración de recuperar Tarapacá y Arica , argumentando que, como nacionalista, considera que Perú debe reivindicar en los hechos estos territorios, ya sea por la vía diplomática o por la vía armada . El exmilitar, hermano del expresidente Ollanta Humala, también propuso mantener el litigio pendiente por el triángulo terrestre en disputa.
Estas declaraciones se producen en un contexto electoral crucial para Perú, donde Roberto Sánchez, candidato de izquierda por la alianza Juntos por Perú, se perfila como el posible contrincante de Keiko Fujimori en la segunda vuelta del 7 de junio, según las últimas encuestas. Humala forma parte de la alianza Juntos por Perú, brindando su apoyo a la candidatura de Sánchez.
Ante la posibilidad de que Sánchez llegue a la presidencia, Humala fue consultado sobre las relaciones con Chile. En respuesta, sugirió aplicar la reciprocidad y revisar al pie de la letra el Tratado de Ancón y el Tratado de Lima de 1929 , acuerdos que establecieron los límites entre Perú y Chile tras la Guerra del Pacífico.
El Tratado de Ancón, firmado en 1873, puso fin a la Guerra del Pacífico, cediendo a Chile la provincia de Tarapacá. Posteriormente, el Tratado de Lima de 1929 definió el límite terrestre entre ambos países, otorgando a Chile la región de Arica.
Sin embargo, Roberto Sánchez se apresuró a desmarcarse de las declaraciones de Humala, enfatizando que las opiniones expresadas por el exmilitar son de su absoluta responsabilidad y no representan la posición ni el programa de Juntos por Perú ni la suya propia.
Sánchez argumentó que, tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la delimitación marítima entre Perú y Chile, las relaciones entre ambos países han entrado en una relación de nueva calidad sin reivindicaciones territoriales de ninguna naturaleza . Destacó la sólida voluntad de paz y cooperación existente entre Perú y Chile.
El candidato presidencial, quien previamente se desempeñó como ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Pedro Castillo, aseguró que, en caso de asumir la presidencia, mantendría relaciones de amistad, cooperación y entendimiento mutuo con el gobierno del presidente chileno Gabriel Kast y con todos los países de la región.
La postura de Sánchez contrasta marcadamente con las declaraciones de Humala, quien ha defendido históricamente una posición más nacionalista y reivindicacionista en relación con los territorios perdidos durante la Guerra del Pacífico.
Las declaraciones de Humala han generado preocupación en Chile, donde se han interpretado como una amenaza a la estabilidad de las relaciones bilaterales. El gobierno chileno aún no ha emitido una declaración oficial al respecto, pero fuentes diplomáticas han expresado su inquietud por las posturas nacionalistas que podrían prevalecer en Perú en caso de que Sánchez gane las elecciones.
La controversia ha puesto de manifiesto las tensiones existentes dentro de la alianza Juntos por Perú, donde convergen diferentes corrientes ideológicas y visiones sobre la política exterior. La necesidad de Sánchez de distanciarse de las declaraciones de Humala evidencia la complejidad de gestionar una coalición política diversa y la importancia de proyectar una imagen de moderación y pragmatismo en el ámbito internacional.
El futuro de las relaciones entre Perú y Chile dependerá en gran medida del resultado de la segunda vuelta presidencial y de la postura que adopte el próximo gobierno peruano en relación con las reivindicaciones territoriales y los tratados de límites existentes. La situación plantea un desafío diplomático para ambos países, que deberán buscar mecanismos para mantener una relación de cooperación y entendimiento mutuo, a pesar de las diferencias históricas y las tensiones políticas.











