Río de Janeiro, Brasil La ciudad de Río de Janeiro se prepara para recibir a Shakira este sábado en un megaconcierto gratuito en la playa de Copacabana, un evento que se anticipa superará los dos millones de espectadores. La expectativa es palpable, con fans ensayando coreografías de éxitos como "Waka Waka" y un monumental escenario de 1.345 metros cuadrados ya montado frente al icónico Copacabana Palace, donde la artista colombiana se hospeda desde el miércoles.
La euforia que rodea la llegada de Shakira es descrita por los locales como una verdadera "fiebre". Levi Tavares, fanática de la cantante por más de dos décadas, afirma que "la ciudad respira Shakira". Bajo la dirección del bailarín Christian Bazano, brasileños y turistas extranjeros se esfuerzan por replicar los movimientos de la famosa danza del vientre de la artista, a pesar del intenso calor.
Este evento gratuito, organizado por la alcaldía junto a la empresa Bonus Track, sigue la línea de conciertos masivos anteriores en la playa, incluyendo los 2,1 millones de espectadores que atrajo Lady Gaga en 2025 y los 1,6 millones que disfrutaron de la presentación de Madonna en 2024. Sin embargo, el concierto de Shakira representa algo más que un simple espectáculo: es un punto de inflexión en la relación de Brasil con la música latinoamericana.
Históricamente, Brasil, el mayor país de América Latina y el único de habla portuguesa, ha mostrado una cierta resistencia a la música extranjera, incluso a la proveniente de otros países de habla hispana. En 2024, la música brasileña dominaba el 84% del Top 50 Brasil de Spotify. No obstante, el país está abriéndose gradualmente a los ritmos latinoamericanos que conquistan al mundo.
El reciente éxito del cantante de reguetón puertorriqueño Bad Bunny, quien cautivó al público en el Super Bowl y llenó dos estadios en S o Paulo, es un claro ejemplo de esta tendencia. Shakira, sin embargo, ha sido una pionera en la conquista del mercado brasileño. Su dominio del portugués y su colaboración con la estrella pop brasileña Anitta la han convertido en una figura querida y respetada en el país.
Desde su ascenso a la fama mundial en la década de 2000 con éxitos como "Hips don't lie", Shakira ha realizado numerosas presentaciones en Brasil, acumulando una base de fans leales y apasionados. Ana Rosemary de Oliveira, de 70 años, es un ejemplo de esta devoción, luciendo un atuendo inspirado en los trajes de escenario de la cantante. "Para homenajear a la diva, nuestra loba, Shakira", explica, en referencia al apodo que se le ha dado a la artista desde su tema "She Wolf".
Su fanatismo ha sido transmitido a su nieta, Thainara Vieira Gon alves, de 30 años, quien sigue a Shakira desde hace casi dos décadas. "Me planté en puertas de hoteles, acampé un día antes para estar cerca del escenario, viajé siguiéndola y también me hice un tatuaje suyo", relata la joven. Tanto ella como su abuela han invertido 4,000 reales (aproximadamente 800 dólares) en alojamiento y manutención para asistir al concierto del sábado.
Para la alcaldía de Río de Janeiro, este evento gratuito forma parte de una estrategia para impulsar el turismo. En 2025, la ciudad recibió 2,1 millones de turistas extranjeros, un récord histórico. Con la llegada de Shakira, el gobierno local espera generar un movimiento económico de 800 millones de reales (unos 160 millones de dólares). "En Río de Janeiro, la fiesta es cosa seria", declaró el alcalde Eduardo Cavaliere en una conferencia de prensa el miércoles.
A pesar del entusiasmo generalizado, no todos los comerciantes se han beneficiado por igual del furor por Shakira. En Saara, una extensa zona comercial en el centro histórico de Río, algunos vendedores admiten que las ventas de productos relacionados con la cantante han sido modestas. "Todavía falta vender", comenta Michelle Cruz, quien solo ha logrado vender algunas camisetas con la imagen de Shakira.
Sin embargo, las reservas aéreas han aumentado en más de un 80% en comparación con 2024 para esta semana, según la agencia oficial de turismo brasileña. Los visitantes provienen principalmente del continente americano, incluyendo Argentina, Chile, Colombia, Estados Unidos y Uruguay.
Jouzeffer Fernandes Pereira, presidente del club de fans brasileño de Shakira, está convencido del éxito del concierto del sábado. Para él, la cantante desempeña un papel fundamental como "puente entre Brasil y la cultura de los demás países de América Latina". La lamentable muerte de un trabajador durante el montaje del escenario, aunque trágica, no ha disminuido la expectativa por el espectáculo. Shakira ya ha expresado sus condolencias y ha dedicado un mensaje a la familia del fallecido. El sábado, Copacabana se prepara para vibrar al ritmo de Shakira, consolidando a la artista como un ícono cultural y un símbolo de conexión entre Brasil y el resto de Latinoamérica.












