El expresidente Donald Trump ha intensificado sus ataques contra la cadena ABC y su presentador de programas nocturnos, Jimmy Kimmel, exigiendo su despido inmediato. La reciente andanada de críticas se produce tras un comentario de Kimmel sobre la primera dama, Melania Trump, que fue calificado de inapropiado por los medios afines a Trump.
Trump, a través de su plataforma Truth Social, acusó a Kimmel de ser un "pésimo" presentador con "baja audiencia" y urgió a ABC a tomar medidas. Si bien los índices de audiencia de Kimmel no respaldan la afirmación de Trump, la presión sobre Disney, la empresa matriz de ABC, es evidente.
La disputa ha escalado hasta el punto de involucrar a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que ha ordenado a Disney iniciar un proceso de renovación anticipada para las licencias de sus estaciones de ABC. Esta medida, ampliamente interpretada como una represalia por la negativa de ABC a ceder a las demandas de despido de Kimmel, ha generado preocupación sobre la posible interferencia política en la regulación de los medios.
Disney ha defendido sus estaciones y ha afirmado que cumplen con las normas de la FCC, prometiendo defender sus licencias a través de los canales legales apropiados. La compañía no ha comentado directamente sobre las peticiones de despido de Kimmel, cuyo contrato finaliza el próximo año.
Kimmel, por su parte, ha continuado con sus comentarios críticos hacia Trump en sus monólogos, sin hacer referencia directa a la batalla legal con la FCC. Expertos legales sugieren que Disney tiene una alta probabilidad de prevalecer en cualquier disputa legal relacionada con sus licencias. La situación plantea interrogantes sobre la libertad de expresión y la independencia de los medios de comunicación en un contexto político polarizado.
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