El Gobierno ecuatoriano anunció la implementación del sistema de “tercera placa”, una tecnología que medirá la velocidad promedio de los vehículos en tramos específicos, a partir del tercer trimestre de 2026. El anuncio fue realizado por el ministro de Transporte e Infraestructura, Roberto Luque, quien enmarcó la medida dentro de una estrategia integral de seguridad vial.
Esta decisión contrasta con la política adoptada en septiembre de 2024 por la administración de Daniel Noboa, que ordenó el retiro de los radares de velocidad tras cuestionamientos sobre su uso y denuncias de irregularidades. Luque insistió en que el control de velocidad no debe limitarse a dispositivos aislados, sino abordarse de manera integral.
El sistema de tercera placa calculará la velocidad promedio entre dos puntos, evitando prácticas como la reducción momentánea de velocidad frente a un radar. Según el ministro, si un vehículo tarda menos tiempo del esperado en recorrer un tramo, se considerará que ha excedido el límite de velocidad y será sancionado.
Además, se reubicarán los radares existentes, priorizando puntos críticos como curvas peligrosas y tramos con alta siniestralidad, como la Curva de Santa Rosa en Quito. Luque también adelantó que se están considerando nuevos dispositivos de seguridad vial, cuyos detalles se definirán posteriormente.
El Ejecutivo trabaja en un esquema más amplio de seguridad vial con apoyo de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, con una inversión estimada de 350 millones de dólares en dos fases. El ministro Luque reiteró que los radares retirados tenían un fin primordialmente recaudatorio.
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