La FIFA ha aprobado una enmienda histórica a sus reglamentos que permitirá a las jugadoras afganas competir internacionalmente como la selección nacional femenina de Afganistán, a pesar de la prohibición de los talibanes a los deportes femeninos en el país. La decisión, anunciada el martes durante una reunión del Consejo de la FIFA en Vancouver, Canadá, revierte una norma de larga data que requería el reconocimiento de la federación de fútbol nacional para que una selección fuera reconocida por la FIFA.
Desde que los talibanes retomaron el poder en 2021, la federación de fútbol de Afganistán, bajo su influencia, se ha negado a reconocer el programa femenino, dejando efectivamente a las jugadoras fuera del escenario internacional. La enmienda otorga al Consejo de la FIFA la autoridad para establecer o aprobar el registro de una selección nacional en circunstancias excepcionales, específicamente para proteger a las jugadoras de la exclusión debido a situaciones fuera de su control.
Este es un paso poderoso en el deporte mundial , declaró el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en un comunicado. Al permitir que las mujeres afganas compitan por su país en partidos oficiales, estamos convirtiendo los principios en acción . La FIFA ha contactado al gobierno afgano liderado por los talibanes para solicitar comentarios.
Durante casi cinco años, decenas de futbolistas afganas han vivido en el exilio, dispersas por Australia, Estados Unidos y Europa, sin poder representar oficialmente a su país. El equipo, conocido como Afghan Women United, ha estado jugando como un conjunto de refugiadas respaldado por la FIFA y ha estado presionando activamente por este cambio.
La situación se volvió crítica después del regreso de los talibanes, cuando los deportes femeninos organizados fueron suspendidos de inmediato. Las jugadoras se vieron obligadas a esconderse, enterrando o abandonando su equipamiento y medallas, antes de ser evacuadas del país en una operación coordinada, liderada en parte por la excapitana del equipo y activista Khalida Popal.
La lucha posterior se centró no solo en el derecho a jugar, sino también en el reconocimiento oficial por parte de la FIFA. Las jugadoras expresaron su frustración por ser identificadas como refugiadas , un término que sentían que no representaba su identidad como atletas y representantes de Afganistán.
Estamos cansadas de que nos llamen refugiadas , dijo la jugadora Zainab Mozaffari a CNN Sports. La decisión de la FIFA aborda directamente esta preocupación.
El equipo dio sus primeros pasos hacia el regreso a la competición internacional en octubre, participando en un torneo no oficial organizado por la FIFA en Marruecos.
Para estas jugadoras, representar a Afganistán tiene que ver con identidad, dignidad y esperanza , afirmó Popal en un comunicado. Este momento también muestra que cuando permanecemos unidas, podemos lograr más .
Aunque el cambio llega demasiado tarde para la clasificación para el Mundial Femenino de 2027 en Brasil, el equipo ahora podría entrar en la clasificación para los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles. Se ha programado un campamento de entrenamiento para la primera semana de junio en Nueva Zelanda, donde se enfrentarán a las Islas Cook. La FIFA se ha comprometido a proporcionar apoyo financiero, técnico y humano durante hasta dos años para facilitar la transición.
La enmienda de gobernanza tiene un alcance más amplio que un solo país, estableciendo un precedente que podría aplicarse a cualquier federación nacional que discrimine a sus propias jugadoras en el futuro. Esta decisión podría abrir la puerta a que otras atletas de países con restricciones similares puedan competir internacionalmente bajo la bandera de su nación.
La situación de las futbolistas afganas ha atraído la atención internacional sobre la difícil situación de las mujeres y las niñas en Afganistán bajo el régimen talibán. La prohibición de los deportes femeninos es solo una de las muchas restricciones impuestas a las mujeres, que también incluyen limitaciones en el acceso a la educación y al empleo.
La FIFA ha sido criticada en el pasado por su lentitud en abordar la situación de las futbolistas afganas. Sin embargo, esta enmienda representa un cambio significativo en su postura y demuestra un compromiso con la promoción de la igualdad de género en el fútbol.
El camino por delante para el equipo Afghan Women United no estará exento de desafíos. Tendrán que reconstruir su equipo, desarrollar una estrategia de entrenamiento y competir contra selecciones nacionales establecidas. Sin embargo, con el apoyo de la FIFA y la determinación de las jugadoras, tienen el potencial de inspirar a una nueva generación de futbolistas afganas y de representar a su país con orgullo en el escenario internacional.
La decisión de la FIFA no solo es una victoria para las futbolistas afganas, sino también un mensaje poderoso para las mujeres y las niñas de todo el mundo que luchan por sus derechos. Demuestra que el deporte puede ser una fuerza para el cambio social y que la comunidad internacional puede unirse para apoyar a aquellos que enfrentan la opresión.












