Dos décadas después del éxito de “El Diablo Viste a la Moda”, la secuela explora la tensión entre la tradición editorial y la inmediatez digital. La película, protagonizada nuevamente por Meryl Streep como Miranda Priestly y Anne Hathaway como Andy Sachs, no se limita a un regreso nostálgico, sino que aborda la crisis del periodismo impreso y la redefinición del poder en la industria de la moda.
La trama se centra en la lucha de Runway, la emblemática revista, por sobrevivir en un ecosistema mediático dominado por los algoritmos y la información en tiempo real. Miranda Priestly, acostumbrada a un control absoluto, se enfrenta a un sistema que ya no responde a su lógica, con su oficina convertida en un símbolo del pasado.
Andy Sachs regresa no por nostalgia, sino por la necesidad de adaptarse a este nuevo panorama, donde su experiencia en la moda debe traducirse en un contexto digital. La película destaca la pérdida del ritmo editorial, la construcción de portadas y la capacidad de marcar la conversación, reemplazados por la inmediatez y una nueva forma de ejercer la autoridad.
El director David Frankel destaca la importancia de la participación de Meryl Streep, quien aceptó el proyecto solo con un guion sólido que reflejara el nuevo contexto de los medios. El rodaje, a diferencia de la primera entrega, se desarrolló en un ambiente más fluido y colaborativo, con una dinámica actoral más cercana entre Streep y Hathaway.
Frankel enfatiza el carácter emocional de la película, destacando las escenas íntimas donde los personajes enfrentan las consecuencias de sus decisiones. Su objetivo no era superar la original, sino enriquecerla, dialogando con el presente y los cambios que han transformado tanto la moda como los medios. El videoclip de Runway, con la participación de Lady Gaga y Doechii, complementa la propuesta visual y sonora de la película, consolidando su impacto cultural.
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