El periodista deportivo Flavio Azzaro se vio envuelto en un divertido episodio doméstico protagonizado por el juguete favorito de su hijo, Piero: un muñeco de Plim Plim que, al activarse, declara su amor por el color rojo, generando un conflicto con la pasión futbolística del comunicador por Racing Club. La anécdota, compartida en el programa de streaming No Podemos Perder de AZZ, rápidamente se viralizó en redes sociales, llegando incluso a la cuenta oficial del personaje infantil.
Azzaro, quien anunció el nacimiento de su primer hijo junto a Sol Nobile en febrero, relató cómo la llegada de Piero ha transformado su rutina y lo ha expuesto a situaciones inesperadas. Mi hijo está enamorado de Plim Plim , confesó ante su audiencia, destacando que el muñeco es el único recurso efectivo para calmar el llanto de su bebé, especialmente durante los cólicos. Es casi lo único que lo calma en situaciones muy adversas, porque lloran por todo. Los bebés no tienen manera de expresarte lo que les está sucediendo. Pero Plim Plim es lo más grande que hay, lo calma. Eso me venía diciendo Sol , explicó el periodista.
La historia tomó un giro inesperado durante un juego con su hijo. Azzaro describió cómo observaba a Piero interactuar con el muñeco, explorándolo y jugando con él hasta que accidentalmente activó la función de sonido. Una mañana bajo, veo que Plim Plim está jugando, la está rompiendo. Lo miraba, se lo movía, lo seguía, iba, venía, se lo sacaba, lloraba, aparecía y hasta que en un momento veo que tiene sonidos Plim Plim , relató entre risas.
Al presionar el mecanismo del peluche, una frase resonó en la habitación: Mi corazón es rojo . La reacción de Azzaro y su equipo fue inmediata y unánime: ¡Nooo! , exclamaron sorprendidos y divertidos. Sin embargo, detrás de la risa se escondía un conflicto personal para el periodista, un reconocido hincha de Racing. ¿Sabés qué? Solté el Plim Plim y le dije a Sol: Tenemos que charlar , admitió Azzaro, revelando su indignación ante la declaración de amor al color rojo, asociado tradicionalmente con el rival de su equipo, Independiente.
El periodista profundizó en su dilema, planteando la imposibilidad de permitir que su hijo se incline por el color equivocado. No puede decir: Mi corazón es rojo . Entonces, ¿vos qué tenés que hacer? Secuestrarlo, traerlo a AZZ y este muñeco desaparece. No vuelve más. Y tendremos que buscar, con todo el amor del mundo, otro personaje que alivie los cólicos , bromeó Azzaro, sugiriendo la necesidad de encontrar un reemplazo para Plim Plim que no comprometa su lealtad futbolística.
En caso de no encontrar un sustituto adecuado, Azzaro se resignó a aceptar las consecuencias. Volveremos con Plim Plim, porque si no mi mujer me va a decir: Te llevaste a Plim Plim, hazte cargo . Si no, gritaré: ¡Mi corazón is blue light! , sentenció entre risas, haciendo referencia al color celeste de la camiseta de Racing.
La anécdota no tardó en viralizarse, generando una ola de comentarios y reacciones entre los seguidores del periodista y los fanáticos de Plim Plim. La cuenta oficial del personaje infantil, con más de cinco millones de seguidores, respondió al video con un mensaje divertido y conciliador: No hay dudas de que Piero llevará tu color del corazón (emoji de corazón celeste) y que también aprenderá valores positivos junto a Plim Plim ¡Gracias Flavio por compartirnos esta historia tan divertida! .
La respuesta de Plim Plim demostró la capacidad del personaje para trascender las rivalidades futbolísticas y conectar con el público de todas las edades. La anécdota de Azzaro, más allá de su tono humorístico, refleja la importancia de los juguetes en la vida de los niños y la forma en que estos pueden influir en su desarrollo y aprendizaje, incluso en aspectos tan apasionantes como el fútbol. El debate sobre el color del corazón de Plim Plim se convirtió en un ejemplo de cómo un simple juguete puede generar conversaciones y momentos de diversión en familia, demostrando que, a veces, las rivalidades futbolísticas pueden quedar en segundo plano ante el amor y la alegría que un niño puede brindar.










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