La posible eliminación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) ha generado preocupación en organizaciones de familiares de víctimas de siniestros viales, quienes advierten sobre un posible retroceso en las políticas públicas de prevención y control en las rutas argentinas. El tema tomó relevancia a partir de la inquietud manifestada por referentes como Guillermo Chirino, vinculado a agrupaciones de “familias del dolor”, que siguen de cerca la situación.
La ANSV fue creada a partir del impulso de estas organizaciones, con el objetivo de reducir la siniestralidad vial a través de políticas de prevención, controles en rutas y campañas de concientización. Desde el sector remarcan que, al hablar de siniestros, se habla de salvar vidas.
Una eventual disolución del organismo implicaría, según las organizaciones, la pérdida de herramientas clave para el control y la fiscalización, así como un debilitamiento de las campañas orientadas a generar cambios de conducta en la sociedad. “Si esto sucede, vamos a retroceder”, sostienen. El reclamo se articula a nivel nacional, con ONG y asociaciones civiles en contacto permanente, buscando visibilizar el tema para evitar que avance una medida de este tipo.
Como ejemplo del impacto concreto de las políticas impulsadas por la ANSV, las organizaciones señalan que en lo que va del año se retiraron unas 4.500 licencias de conducir en casos vinculados al consumo de alcohol al volante, una cifra que, aseguran, representa potenciales vidas salvadas.
Los familiares de víctimas insisten en la necesidad de sostener y fortalecer los organismos dedicados a la seguridad vial, considerando que su rol es fundamental para reducir los riesgos en la vía pública. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.
