Esteban Andrada, guardameta del Zaragoza, se vio envuelto en un incidente bochornoso durante el derbi aragonés contra el Huesca, un episodio que podría marcar el fin de su etapa en el club y empañar una trayectoria marcada por la superación personal. El encuentro, disputado el domingo en El Alcoraz, finalizó con victoria del Huesca por 1-0, pero la atención se centró en la expulsión de Andrada tras una agresión a Jorge Pulido, capitán del Huesca.
El incidente comenzó con un encontronazo entre ambos jugadores, que derivó en un empujón de Andrada a Pulido. Tras recibir la segunda tarjeta amarilla, el portero argentino perdió el control y propinó un derechazo en la zona del pómulo izquierdo a Pulido, una acción que podría acarrearle una sanción severa, de hasta quince partidos. A pesar de las posteriores disculpas, el episodio ha generado una gran controversia y ha puesto en tela de juicio la imagen de un futbolista con una historia de vida inspiradora.
La trayectoria de Esteban Andrada está lejos de ser la de un futbolista convencional. Nacido hace 35 años en San Martín, Argentina, el cuarto de siete hermanos, Andrada conoció desde temprana edad las dificultades económicas. Tras la trágica muerte de su padre y de uno de sus hermanos cuando era adolescente, se vio obligado a abandonar temporalmente su sueño de ser futbolista para ayudar a su familia a sobrevivir.
Durante años, Andrada trabajó en los viñedos de su región, realizando una labor extenuante para contribuir al sustento familiar. Tenía que cosechar, meter las uvas en un tacho y cargarlas en un camión. Se pagaba cinco pesos el tacho y cada uno pesaba 30 kilos. Yo era flaquito, no tenía el físico de ahora, así que me calzaba el tacho al hombro y hacía equilibrio hasta el camión , relataba en una entrevista al medio argentino Olé. Es un trabajo agotador. Un laburo muy sacrificado. Hay un camión que te busca a las 6 de la mañana y te lleva. Depende del parral que te toque, podés tardar una hora o media o quince minutos o cinco. Yo le metía desde las 8 a las 12. Paraba, comía una vianda o un sándwich y seguía , añadía.
A pesar de las adversidades, Andrada nunca renunció a su pasión por el fútbol. Gracias a la ayuda de su amigo y representante, Luciano Nicotra, logró una prueba con Lanús, donde comenzó a cambiar su destino. Apodado El Flaco en sus inicios, y posteriormente Sabandija , Andrada llamó la atención de varios clubes europeos, incluyendo el Barcelona, que lo siguió de cerca durante el Mundial sub-20 de 2011. Aunque el interés del Bar a no se concretó debido a las exigencias económicas de Lanús, Andrada continuó su carrera en el fútbol argentino, destacando en Boca Juniors y llegando a debutar con la selección absoluta en 2019.
Sin embargo, la vida de Andrada no estuvo exenta de momentos oscuros. En 2014, sufrió un secuestro exprés mientras se encontraba en la puerta de la casa de su cuñado. Estaba por tocar el timbre y fui interceptado por un auto. Me llevaron en mi auto y a las 15 cuadras me cambiaron de coche y ahí no vi nada más porque me taparon y empezaron a hablar con mi cuñado. Querían plata , contaba. Me acuerdo que arrancaron pidiéndole 80 mil pesos a mi cuñado, después 50 mil y terminó dándoles 23 mil, que era todo lo que él tenía, más dos mil que yo tenía en la billetera. Después de que agarraron la plata, me soltaron a los 10 minutos . Nunca pasé algo tan feo en mi vida , rememoraba.
Tras una exitosa participación en el Mundial de Clubes con el Monterrey, donde fue una de las figuras del equipo junto a Sergio Ramos, Andrada llegó al Zaragoza en calidad de cedido el pasado verano. Su llegada generó grandes expectativas entre los aficionados, pero su aventura en el club aragonés ha terminado de la peor manera posible, con una agresión que ha puesto en entredicho su profesionalidad y ha empañado su imagen.
Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy , se disculpó Andrada, reconociendo la gravedad de su error. El futuro del portero argentino es incierto, pero lo que es seguro es que el incidente en El Alcoraz marcará un antes y un después en su carrera, truncando el sueño de un obrero del fútbol cuyo camino, gestado entre viñedos y marcado por la adversidad, parecía abocado a un final feliz. La Liga Hypermotion y el fútbol español se enfrentan a un nuevo episodio de violencia en el terreno de juego, que exige una reflexión profunda y medidas contundentes para evitar que hechos como este se repitan. La sanción a Andrada, que podría ser una de las más severas de la historia del fútbol español, servirá como un ejemplo para disuadir a otros jugadores de recurrir a la violencia y preservar la integridad del deporte.











