Cruz Azul finalmente encontró el camino de la victoria tras una sequía de 47 días, derrotando a Necaxa con un marcador de 4-1 en el Estadio Banorte. El equipo dirigido por Joel Huiqui puso fin a una racha de nueve partidos sin ganar, brindando un respiro a su afición y a la institución.
El encuentro comenzó con un Cruz Azul determinado a tomar las riendas del partido. Los celestes buscaron imponer su juego desde el inicio, presionando alto y buscando espacios en la defensa de Necaxa. Sin embargo, la imprecisión y la falta de ideas en el ataque impidieron que pudieran concretar sus oportunidades en el primer tiempo. Ambos equipos se mostraron erráticos en la elaboración de jugadas, y el marcador se mantuvo inalterable al llegar al descanso.
La segunda mitad fue testigo de una transformación radical en el rendimiento de Cruz Azul. El equipo salió al campo con una actitud renovada y una mayor determinación. Al minuto 52, José Paradela abrió el marcador con un gol que significó el fin de una sequía personal de siete partidos sin anotar. El delantero argentino se consolidó como el máximo goleador del torneo para los celestes, demostrando su importancia en el ataque del equipo.
El gol de Paradela inyectó un gran impulso anímico a Cruz Azul, que continuó dominando el partido. Apenas once minutos después, Agustín Palavecino amplió la ventaja con un gol que reflejó el control cementero del encuentro. El mediocampista argentino aprovechó un espacio en la defensa de Necaxa para conectar un disparo preciso que se coló en el fondo de la red.
Necaxa intentó reaccionar y encontró una oportunidad de acercarse en el marcador gracias a un penal provocado por Gabriel Fernández. El delantero de los Rayos convirtió la pena máxima, reduciendo la diferencia a un gol. Sin embargo, la alegría de Necaxa fue efímera.
El partido dio un giro definitivo al minuto 74, cuando el árbitro señaló tiro libre y expulsó a Emilio Lara por una falta fuera del área. Luka Romero tomó la responsabilidad de cobrar el tiro libre y, con un potente disparo desde fuera del área, marcó un golazo que puso el marcador 3-1. El joven delantero argentino demostró su calidad y su capacidad para definir en momentos clave.
La victoria de Cruz Azul se selló con un gol de Andrés Montaño, quien clavó el cuarto tanto en el marcador. El delantero colombiano aprovechó una jugada colectiva para conectar un disparo certero que superó al portero de Necaxa.
Los minutos finales del partido transcurrieron con tensión, pero Cruz Azul supo mantener la calma y resistir los embates de Necaxa. Con el silbatazo final, el equipo cementero celebró una victoria que significó el fin de una racha negativa y el inicio de una nueva esperanza.
La victoria ante Necaxa representa un punto de inflexión para Cruz Azul, que necesitaba urgentemente un triunfo para recuperar la confianza y mejorar su posición en la tabla general. El equipo de Joel Huiqui demostró que tiene la capacidad de superar las adversidades y competir al más alto nivel. Ahora, la Máquina deberá aprovechar este impulso para seguir sumando puntos y alcanzar sus objetivos en el torneo.
El desempeño de José Paradela fue fundamental para la victoria de Cruz Azul. El delantero argentino no solo marcó un gol, sino que también generó numerosas oportunidades de ataque y demostró su compromiso con el equipo. Su capacidad para desequilibrar en el ataque y su olfato goleador lo convierten en una pieza clave en el esquema de Joel Huiqui.
Agustín Palavecino también tuvo una actuación destacada, contribuyendo con un gol y mostrando su calidad en el mediocampo. Su visión de juego y su capacidad para conectar con los delanteros fueron importantes para el desarrollo del ataque de Cruz Azul.
La expulsión de Emilio Lara fue un golpe duro para Necaxa, que se quedó con un hombre menos en un momento crucial del partido. La falta cometida por el jugador de los Rayos le costó caro a su equipo, ya que permitió a Luka Romero marcar un golazo que sentenció el encuentro.
La victoria de Cruz Azul fue un triunfo colectivo, en el que todos los jugadores aportaron su granito de arena. La defensa se mostró sólida, el mediocampo recuperó el control del juego y el ataque fue efectivo en la definición. El equipo demostró que, cuando juega unido y con determinación, es capaz de superar cualquier obstáculo.
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