El concierto de Ryan Castro en el estadio Atanasio Girardot de Medellín el 25 de abril de 2026, fue un espectáculo que superó todas las expectativas, marcando un antes y un después en la historia de los eventos musicales de la ciudad. El artista, quien hace poco más de una década se ganaba la vida cantando en autobuses, logró conquistar a cerca de 48.000 personas, ofreciendo una noche inolvidable llena de colaboraciones estelares, una puesta en escena impresionante y una energía desbordante.
Desde horas antes del evento, el ambiente en los alrededores del estadio era palpable. Los colores, la música, las camisetas con el icónico ¡Awoooo! y las fotografías que narraban la trayectoria del artista creaban una atmósfera festiva y anticipatoria. Las activaciones de marca y la estética cargada de rojo y grafiti transformaron los alrededores de la tribuna occidental en una especie de mini ghetto , replicando la esencia del artista y su música. La ansiedad era evidente en los rostros de los asistentes, quienes llegaron temprano para asegurar su lugar en este evento histórico.
A diferencia de otros conciertos, no se escucharon rumores sobre posibles invitados sorpresa. El público estaba allí para celebrar a Ryan Castro en todas sus facetas: el Awoo, el cantante del ghetto, el Ghetto Star, Richy, el tío Ryan. Todos sus alter egos y etapas musicales fueron representados a lo largo de la noche.
El escenario, imponente y con una estética playera, con dos quioscos a los costados, reflejaba la narrativa de su más reciente etapa musical. El color naranja, predominante en la puesta en escena, marcaba una nueva identidad visual, inspirada en su álbum Sendé.
La noche comenzó con DJ Tornall, quien calentó el ambiente con clásicos del reguetón e incluso temas decembrinos, preparando al público para la entrada triunfal de Ryan Castro. A las 8:00 pm en punto, el momento esperado llegó.
La aparición de Ryan fue cinematográfica. Un helicóptero de la Policía Nacional sobrevoló el estadio mientras imágenes del artista se proyectaban en las pantallas. En cuestión de segundos, Ryan apareció en el techo del estadio, interpretando Rebecca , para luego descender al escenario principal e interpretar Parta , Choquee , SQ y Fiesta . Un inicio explosivo que dejó claro que no se trataba de un concierto cualquiera.
Primero que todo, agradecerle a las 47.000, 48.000 personas que vinieron y pagaron solo por verme a mí , expresó Ryan ante un estadio completamente entregado.
El desfile de invitados comenzó con Kybba, uno de los DJ de Dance Hall más reconocidos, con quien interpretó Bombastic y Azota Mamazota . Uno de los momentos más celebrados de la noche fue la aparición de Sean Paul, quien no solo interpretó Bad Bad Bad Remix y Exclusiva , sino también éxitos como Temperature .
La noche continuó con colaboraciones con artistas del movimiento isleño, coreografías impecables con más de 20 bailarines y una producción visual que acompañaba cada ritmo. Cada detalle estaba cuidadosamente medido para crear una experiencia inolvidable.
Dongó se unió a Ryan en el escenario para cantar Sanka , seguido por Rayo y Toby, con quienes interpretaron Mamá , Calor , Power Trip y Movimiento de cadera . La energía del público se mantenía en un punto álgido.
El show continuó con Botapafó y Se vale to , acompañado de más de dos docenas de bailarines en una coreografía milimétrica. Las cámaras parecían bailar al ritmo del dancehall, creando una atmósfera cautivadora y entretenida. Kapo se sumó a la celebración con Dónde y La Villa .
Uno de los picos de la noche llegó con la aparición de Maluma en Pa' la seca , desatando la euforia total. El Pretty Boy regaló al público éxitos como 11 P. M. , Borró cassette y Hawái .
El concierto también tuvo espacio para momentos más íntimos y románticos. Vestido de blanco, Ryan interpretó Fan de su relación junto a Maisak, quien también aprovechó para cantar su éxito Se me olvida .
En uno de los cambios más sorprendentes, Ryan surfeó sobre el público en una lancha hasta una extensión de la tarima ubicada en el centro de la cancha. Allí, en un escenario circular con palmeras y sillas, interpretó las canciones con las que comenzó su carrera, como Cositas al oído , Entre Nos y Nunca imaginé . Acompañado por Mora, cantaron Mil vidas , quien también ascendió al público con su éxito La inocente .
La seguidilla de éxitos continuó con colaboraciones como A poca luz y 4Life con Hamilton. Aria Vega se unió a Ryan en el escenario para interpretar Chévere , provocando una explosión de alegría en el público.
¡Ryan es la mond#*! , gritó la barranquillera, desatando la euforia.
El show continuó con Si me preguntan , Lejanía , Yo viendo , Ojalá y una sorpresa vallenata: Jorge Celedón, quien interpretó Ay ombe y otros clásicos de su repertorio.
La recta final fue una avalancha de nombres y emociones. Aparecieron figuras como Zion, Andy Rivera, Sech, Feid y, por supuesto, J Balvin, quien ha sido su mentor en los últimos años.
El ritmo subió otra vez con Pa que vuelva y la entrada de Zion con Envigado , seguido por éxitos como Amor de pobre , Amor , Fantasma y Zun Da Da .
Ryan regresó al escenario principal surfeando mientras cantaba Comerte a besos y luego Menos el cora .
Su alter ego, Richy, apareció con Mujeriego , La garrafa , Mi fortuna , El pichón y El ritmo que nos une (la canción de la Selección Colombia que interpretó junto a Afrosound). Luego dio paso a su lado Ghetto Star con Amor de una noche .
En uno de los momentos más emotivos, Ryan se sinceró ante su público: Me costó como 15 años... este show era uno de mis sueños .
El estadio coreó su nombre en señal de apoyo y admiración.
Fue precisamente Balvin quien protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche al decirle: Este hombre es la voz de superación, viene de abajo... hoy te estás graduando en tu tierra como uno de los artistas más importantes de Colombia para el mundo .
El estadio coreó su nombre una vez más.
Finalmente, Baby Rasta y Gringo subieron al escenario para encender al público una vez más.
Ryan cerró el concierto con Malory , en medio de pirotecnia y una euforia colectiva que vendió una noche redonda. El concierto de Ryan Castro en el Atanasio Girardot no solo fue un espectáculo musical, sino una celebración de la perseverancia, el talento y el sueño hecho realidad.












