La colaboradora televisiva Makoke ha roto su silencio tras años de discreción, revelando detalles impactantes sobre su relación con Kiko Matamoros en una entrevista exclusiva con '¡De viernes!'. La confesión llega tras la vista para sentencia del juicio que ambos comparten, y expone una historia de amor marcada por infidelidades, celos enfermizos e incluso episodios de violencia física.
La relación entre Makoke y Matamoros comenzó en 1998, de una manera poco convencional. Matamoros, entonces casado con Marián Flores, contactó con Makoke para que fuera su representante. La chispa saltó en una fiesta, concretamente en el programa 'Tómbola', donde ambos tuvieron un encuentro íntimo. "El 14 de agosto fuimos a 'Tómbola' y esa noche nos liamos. Yo era consciente de que estaba casado y al día siguiente le dije que no quería saber nada y de repente un día vino y me dijo que se había separado. Que se había enamorado de mí", relató Makoke.
A pesar de las circunstancias iniciales, la pareja comenzó una relación que, según Makoke, tuvo un comienzo idílico. Se mudaron juntos y disfrutaron de años de felicidad, con viajes a Zahara de los Atunes y una vida familiar aparentemente estable, incluyendo a Diego, hijo de Matamoros, y las visitas de Laura. "No teníamos problemas ni conflictos. Vivíamos en casa, Diego vivía con nosotros, Laura venía los fines de semana, nos íbamos a veranear a Zahara de los Atunes... Muchos años muy felices. Ha sido una historia de amor muy bonita", afirmó.
Sin embargo, la sombra de los celos pronto comenzó a oscurecer la relación. Matamoros, según Makoke, era extremadamente posesivo y desconfiado, llegando a controlarla en sus salidas con amigas. "Todas nuestras peleas venían cuando salíamos de fiesta, que lo hacíamos mucho, porque se pensaba que yo miraba a otros hombres", explicó. La paranoia de Matamoros era tal que Makoke se veía obligada a "ir mirando para abajo" para evitar despertar sus sospechas. Incluso acusaba a las amigas de Makoke de tener malas intenciones: "Decía que las amigas de su pareja salían 'para zorrear', por lo que ella nunca salía con ellas: 'Nosotros teníamos un código de pareja por el que ninguno salía solo'".
Makoke reconoció que su entorno le advirtió sobre la naturaleza tóxica de la relación. "Mis amigas siempre me decían que no era ni medio normal como me trataba y como me ninguneaba. Yo le defendía diciendo que era muy celoso", admitió.
La primera crisis importante llegó en 2009, con una infidelidad por parte de Makoke en Ibiza. A pesar de la ruptura inicial, la pareja se reconcilió, solo para verse envuelta en un incidente aún más grave en la discoteca Buda, donde Matamoros fue increpado por ser "cornudo". "Estábamos en la discoteca Buda con Arantxa de Benito y Guti y alguien le llama 'cornudo'. Se fue para él, se enzarzaron, al otro le echaron... Ese día fue de los peores episodios de mi vida", relató Makoke.
La noche en Buda fue solo el preludio de una escalada de violencia que culminó en su propio hogar. "Pensaba que me mataba porque estaba fuera de sí", confesó Makoke, describiendo un episodio aterrador en el que Matamoros, tras conducir a gran velocidad por la carretera, la agredió físicamente. "Cogió el coche por la carretera de La Coruña a 200 por hora, le decía que nos íbamos a matar y decía '¡me da igual!' (...) Llegamos a casa, le dije que se calmara porque los niños estaban dormidos. Me cogió de los pelos... muy desagradable. Horrible. Muy mal. Yo lo único que quería es que los niños no se despertaran, él me decía que todo era por mi culpa que cuando me estaba follando al otro no me importaba mi hija", detalló.
Makoke relató cómo Matamoros la golpeó, intentó impedir que llamara a la policía y la inmovilizó en el suelo. "Intenté llamar a la policía y me arrancó el teléfono para que no llamara, me tiró al suelo y me puso el pie en la cara diciéndome si había visto lo que había liado por follarme a un tío. Logro que me suelte y llamo a la Guardia Civil desde el salón", explicó. La policía detuvo a Matamoros, y Makoke fue atendida por un médico, quien diagnosticó desgarros en el cuello y en la cara.
A pesar de las lesiones, Makoke decidió no presentar denuncia para proteger a su hija. "A mí me reconoce un médico porque tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija. Cuando le soltaron y volvió a casa no paraba de llorar, lloraba como un niño pequeño, yo hasta le entendía, él estaba intentando superar la infidelidad y además yo le quería, no quería nada malo para él", admitió.
Cuando la noticia del incidente se filtró a la prensa, Mila Ximénez contactó con Makoke para obtener su versión, pero ella optó por minimizar los hechos, impulsada por sus sentimientos hacia Matamoros. "Hice lo que me pidió el corazón, lo hice con amor. Y claro que te arrepientes porque eso era nuestra relación. Una mierda", concluyó Makoke, poniendo fin a años de silencio y revelando la verdad detrás de su tormentosa relación con Kiko Matamoros.











