Ignacio Buse concluyó su participación en el Masters 1000 de Madrid en segunda ronda, pero su desempeño deja una clara sensación de progreso y consolidación en el circuito ATP. A pesar de la derrota ante el francés Arthur Fils por 6-7(4), 7-6(3) y 7-5, el tenista peruano demostró un nivel competitivo que lo aleja de la etiqueta de promesa y lo instala como un rival a tener en cuenta.
El partido en Madrid evidenció la capacidad de Buse para incomodar a jugadores del top 25, llegando a frustrar a Fils hasta el punto de quebrar su raqueta. Analistas como Miguel Medina, de Desde la Qualy, destacan la mejora en sus golpes, especialmente en el revés, y su adaptación a la exigencia de rivales de alto calibre, aumentando su velocidad de bola y compitiendo de igual a igual.
Un aspecto clave de su evolución es la paridad ofensiva, con una derecha que ha ganado en efectividad y precisión. Además, se ha notado una mejora en el saque y en el físico, permitiéndole competir a tres sets sin desfallecer. Si bien aún existen irregularidades en su juego, como desconexiones puntuales, se considera normal en un jugador que se encuentra en proceso de adaptación al circuito profesional.
Manuel Cabezas, de Tenis Peruano, considera que su actuación en Madrid fue la mejor del año, superando incluso su desempeño en Río. Yeltsin Ramírez, también especialista, señala que esta derrota es un punto de partida para un mayor crecimiento. El calendario favorece a Buse, con una ventana de oportunidades para sumar puntos en torneos como Roma, challengers y Roland Garros.
La confianza y el temple son factores que Buse está desarrollando, convirtiéndose en un competidor aguerrido. Madrid no fue un final, sino el comienzo de una nueva etapa en su carrera. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.


