Luego de dos mesas de conversación y la mediación de la Inspección del Trabajo, Fundación Tierra de Esperanza no aceptó ninguna de las demandas del sindicato, que en definitiva y según las mismas dirigentes, eran mejoras mínimas frente al nivel de precarización al que se ven expuestas las y los trabajadores. El miércoles pasado, tras el proceso de negociación colectiva, la organización no ratificó la huelga, a pesar de la negativa de la empresa a ceder en ninguno de los puntos del petitorio, que incluían mejoras en el bono de locomoción, colación y viajes interregionales por motivo de trabajo, considerados por las dirigentes como un piso mínimo .
La decisión del sindicato se tomó tras la postura inflexible de la fundación, que se mantuvo firme a lo largo de todo el proceso, incluso con la mediación de la Inspección del Trabajo. Según el abogado Miguel Downey de la Defensoría Popular, la fundación se mantuvo durante todo el proceso en una postura bien intransigente e inflexible. No quiso dar mejoras en el contrato colectivo. Entonces, la asamblea el día miércoles 22 de abril, decidió que el sindicato hiciera uso de la facultad del Artículo 342 del Código del Trabajo, que es suscribir un contrato colectivo equivalente al piso a la negociación, pero con una duración de 18 meses para volver a negociar. Y esto se explica por qué, efectivamente, la fundación tuvo esta postura .
Esto implica que el sindicato acepta las condiciones mínimas existentes, manteniendo lo logrado en movilizaciones anteriores, y reabrirá las negociaciones en 18 meses. Claudia Bustamante, dirigente del sindicato, advierte que esto sienta un mal precedente. Nos obligan a tener que aceptar estas condiciones deficientes, someternos a tener que discutir sobre la relación laboral con tu jefe en una relación directa que jamás va a ser igual .
Las dirigentes cuestionan no solo las condiciones contractuales, sino también la precarización laboral que enfrentan como obreras de lo social . No debemos normalizar que las empresas nos den respuestas que sean así de precarias y así de autoritarias , señala Bustamante. La fundación, que desde 1997 trabaja con más de 5 mil niñas, niños y adolescentes con el objetivo de contribuir a que se sientan apoyados, protegidos y defendidos frente a la injusticia y falta de oportunidades , hizo caso omiso a las demandas económicas, a pesar de que estas podrían mejorar la calidad del servicio proporcionado a los beneficiarios de sus programas.
Bustamante reflexiona sobre el impacto emocional de un proceso de huelga: Esto es una invitación a repensarnos a nosotros mismos, a repensar en nuestras condiciones laborales, darnos cuenta que somos trabajadores igual que el resto, que el hecho de haber podido acceder a estudiar en la universidad no nos hace menos obreros que otros .
La problemática se agudiza para los trabajadores que atienden a infancias y adolescencias fuera de la Región Metropolitana, quienes deben trasladarse a otros territorios con viáticos bajísimos , pernoctando fuera de sus hogares para cumplir con las metas de intervención exigidas, sin recibir las condiciones laborales necesarias. La fundación ofrece un día compensatorio, a veces medio día, o ninguna jornada compensatoria por haber dormido fuera de casa, lo que la dirigencia considera una flexibilización laboral que profundiza la precarización.
Todas estas situaciones responden a un tener que ceder sin orgullo, por así decirlo, ceder con toda la flexibilidad, que es lo que han hecho los empleadores históricamente, flexibilizar el trabajo a cambio de perder beneficios ya obtenidos , explica Bustamante.
El sindicato también planteó demandas en torno a la salud y la libertad sindical. Nosotros trabajamos con salud mental, entonces, cuando hablamos de cuál es la crisis de la salud mental, es esta la crisis de la salud mental, es cómo llegan los recursos, finalmente, a las personas o a los estratos más bajos de la pirámide, que son finalmente el usuario y el trabajador , declara Bustamante.
La fundación cuenta con un Manual de beneficios que incluye el beneficio de invierno , que permite ausentarse dos días entre mayo y septiembre por enfermedad del trabajador, sin considerar la enfermedad de hijos o personas a su cargo. El sindicato solicitó extender este beneficio a tres días durante todo el año para los trabajadores sindicalizados. Sin embargo, la fundación extendió el beneficio de invierno a tres días entre mayo y septiembre para todos los trabajadores, lo que, según Miguel Downey, corresponde a una forma de invalidar al sindicato, y que los beneficios provengan siempre desde la fundación .
El llamado del sindicato es a fortalecerse como organización: Yo creo que los sindicatos hoy día tienen que ver con una cuestión que es responder a esta democracia, a una democracia bastante neoliberal. Entonces, el espacio que te dejan es muy pequeño y acotado, pero tenemos que tender a romper, o tender a tensionar, pensando también en una forma de sindicalismo para sí, para el trabajador .
La negativa de la fundación a ceder a las demandas económicas se relaciona con su negativa a revisar el balance contable 2024-2025 y la caja chica, argumentando que no se disponía de dinero para eso , debido a las supervisiones financieras a las que están sujetos por el Estado. Sin embargo, los trabajadores señalan que la tercerización de los servicios responde a la reducción del Estado, que delega programas sin tener la capacidad de abordarlos directamente. Esto no implica una menor asignación de fondos, sino una distribución presupuestaria dependiente de la entidad ejecutante.
Según el balance público de 2024, la fundación recibió cerca de 20 mil millones de pesos para ejecutar 88 programas en diversas regiones del país. Del total recibido, el 70% (casi 13 mil millones) se destinó a remuneraciones de los cerca de mil trabajadores de la empresa. El 2,69% se destinó a los salarios de los altos directivos, lo que correspondería a alrededor de 7 millones de pesos cada uno para las seis personas mencionadas en la página web de la fundación.












