El 24 de abril de 1915, conocido como “Domingo rojo”, marcó el inicio del genocidio armenio, una serie de masacres y deportaciones de ciudadanos armenios que residían en el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Este evento es considerado el primer genocidio del siglo XX.
Se estima que entre 600.000 y un millón y medio de armenios perdieron la vida como consecuencia de las acciones perpetradas por el Gobierno de los jóvenes turcos, quienes perseguían a minorías étnicas, incluyendo a armenios y griegos.
El detonante de estas acciones se remonta al estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, cuando armenios de Rusia formaron ejércitos voluntarios para apoyar a Rusia en su conflicto contra los turcos, buscando también reclutar voluntarios armenios dentro del territorio otomano.
En respuesta, el gobierno otomano ordenó la deportación de figuras destacadas de la comunidad armenia el 24 de abril de 1915, extendiendo posteriormente la orden de deportación a casi la totalidad de la población armenia del imperio. Estos ciudadanos fueron forzados a marchar a través del desierto en dirección a Siria y Mesopotamia.
Las condiciones de la deportación fueron inhumanas. Muchos armenios murieron a causa de la inanición y las enfermedades, mientras que otros fueron víctimas de masacres perpetradas por soldados y policías turcos. El sufrimiento y la pérdida de vidas durante este período representan una tragedia de proporciones incalculables.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.
