Cuarenta años después del peor accidente nuclear de la historia, Iryna Stetsenko y Serhiy Lobanov, una pareja que se casó el día de la explosión en Chernóbil, relatan cómo el desastre marcó sus vidas y los obligó a huir dos veces, primero por la radiación y luego por la guerra. El 26 de abril de 1986, mientras preparaban su boda en Pripyat, una explosión sacudió la central nuclear, liberando material radiactivo que se extendió por Europa. Serhiy, ingeniero de la central, inicialmente pensó que era un terremoto, mientras que Iryna, maestra en prácticas, sintió una vibración intensa.
La mañana de su boda amaneció radiante, pero pronto se encontraron con soldados con máscaras antigás y equipos de limpieza en las calles. Serhiy vio humo saliendo del reactor número cuatro y, aunque la información estaba controlada por las autoridades soviéticas, la preocupación crecía. La boda se llevó a cabo en un ambiente tenso, con la sensación de que algo terrible había sucedido.
En la madrugada del día siguiente, fueron evacuados apresuradamente, Iryna incluso corrió descalza por los charcos con su vestido de novia para recoger ropa. Desde el tren, vieron el resplandor del reactor colapsado, descrito por Serhiy como "mirar al ojo de un volcán". La evacuación, inicialmente presentada como temporal, se convirtió en permanente.
La pareja, ahora radicada en Berlín tras huir de la guerra en Ucrania, cree que el accidente afectó su salud. Iryna tuvo que someterse a una operación de reemplazo de rodillas y Serhiy sufrió un infarto. La central nuclear de Chernóbil, actualmente bajo una nueva cúpula de contención, ha sido objeto de ataques durante la guerra actual, poniendo en riesgo su seguridad. La historia de Iryna y Serhiy es un testimonio del impacto duradero del desastre y de la resiliencia humana frente a la adversidad.
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