El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves que su administración no se siente presionada para alcanzar una resolución rápida al conflicto con Irán, pero advirtió a Teherán que “el reloj corre”, especialmente con la inminente llegada de un tercer portaaviones estadounidense a la región. Esta declaración se produce en un contexto de creciente tensión, con informes de explosiones en Teherán la noche del jueves, los primeros incidentes desde el establecimiento de un alto el fuego el 8 de abril, que fue extendido unilateralmente por Estados Unidos.
La postura estadounidense coincide con la disposición expresada por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, de reanudar las hostilidades, a la espera de la aprobación de Washington para llevar a Irán, según sus palabras, “a la Edad de Piedra”. Sin embargo, fuentes de seguridad israelíes han negado que se estén llevando a cabo ataques contra Irán en este momento.
Trump, durante un evento en la Casa Blanca, descartó la posibilidad de utilizar armas nucleares contra Irán, argumentando que no sería necesario dado el poderío convencional de Estados Unidos. “¿Por qué iba a usar armas nucleares si los hemos aniquilado por completo, de forma muy convencional?”, afirmó.
El conflicto, que se inició el 28 de febrero con una ofensiva israelí-estadounidense contra Teherán, ha resultado en miles de muertes, principalmente en Irán y Líbano. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que se intentaron retomar en Islamabad tras una primera sesión el 11 de abril, permanecen estancadas. Trump insistió en que cualquier acuerdo debe ser “relevante y beneficioso” para Estados Unidos, sus aliados y el resto del mundo.
En respuesta a las recientes alusiones de Trump sobre “divisiones” dentro del gobierno iraní, altos funcionarios iraníes han mostrado un frente unido, utilizando la misma frase en redes sociales: “Un solo Dios, una sola nación, un solo líder, un solo camino: el camino de la victoria de Irán”.
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