La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) estudia seriamente la posibilidad de nombrar a Pep Guardiola como nuevo seleccionador nacional, en un intento por revitalizar al equipo tras una serie de decepciones deportivas. La operación, descrita como compleja y cercana a la frontera entre el deseo y la realidad, se centra principalmente en superar el obstáculo salarial del técnico catalán.
Guardiola, actualmente al frente del Manchester City, percibe un salario bruto de aproximadamente 24,8 millones de euros anuales, una cifra significativamente superior a los 3 millones de euros netos que recibía Roberto Mancini, el anterior seleccionador italiano. Esta disparidad económica representa el principal desafío para la FIGC, que deberá encontrar una solución creativa para hacer viable el fichaje.
Sin embargo, la federación italiana no descarta la posibilidad de recurrir a una estrategia similar a la utilizada en 2014, cuando un patrocinador asumió una parte importante del salario de Antonio Conte durante su etapa como seleccionador. En este caso, la marca deportiva Puma, patrocinador de Guardiola y con una estrecha relación con el técnico, podría desempeñar un papel clave en la operación.
La idea detrás de la posible llegada de Guardiola no se limita únicamente a la contratación de un entrenador de renombre. La FIGC busca construir un proyecto integral alrededor de una figura global capaz de relanzar la imagen del fútbol italiano, que ha sufrido varios reveses en los últimos años. Se considera que la presencia de Guardiola podría generar un impacto positivo tanto en lo deportivo como en lo mediático, atrayendo la atención y el entusiasmo de los aficionados.
El vínculo emocional de Guardiola con Italia también juega a favor de esta posibilidad. El técnico catalán jugó en el Brescia y la Roma, habla el idioma italiano y ha expresado en numerosas ocasiones su admiración por el fútbol del país. En 2018, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de trabajar en la Serie A o en Italia, Guardiola no descartó la opción, respondiendo con un ambiguo "¿por qué no?".
En declaraciones a ESPN en 2021, Guardiola manifestó su deseo de dirigir a una selección nacional en algún momento de su carrera: Me gustaría tener la experiencia de vivir un Mundial, una Eurocopa, una Copa América, lo que sea. Me gustaría vivir una gran competición de selecciones. No sé cuándo, dentro de cinco, 10 o 15 años, pero me gustaría jugar un Mundial como entrenador. Para trabajar en una selección, te tienen que querer y contratar, como pasa con los clubes .
Leonardo Bonucci, actualmente vinculado a la federación italiana, ha respaldado públicamente la idea de contratar a Guardiola, afirmando que es el hombre adecuado para Italia . Su declaración ha generado un debate en el entorno del fútbol italiano, en un momento en que la FIGC se encuentra en proceso de elecciones y busca una nueva dirección tras la salida de Gattuso.
A pesar de su contrato vigente con el Manchester City, Guardiola ha sido objeto de especulaciones sobre su posible salida al final de la temporada. Tanto en Inglaterra como en Cataluña se habla de una posible decisión de abandonar el club inglés, aunque el técnico no ha tomado una decisión definitiva. En caso de dejar el City, la opción de dirigir a una selección nacional se ha convertido en una alternativa atractiva para Guardiola, que valora la posibilidad de un menor desgaste diario en comparación con la gestión de un club, sin renunciar a la adrenalina competitiva.
Sin embargo, otras selecciones también han mostrado interés en los servicios de Guardiola. Inglaterra, uno de sus grandes deseos, ya tiene a Thomas Tuchel atado hasta 2028. Brasil ha renovado el contrato de Carlo Ancelotti hasta 2030. Ante este panorama, Italia busca aprovechar el cariño de Guardiola por el país para inclinar la balanza a su favor, incluso si eso implica superar importantes obstáculos económicos.
La FIGC reconoce que la operación no será sencilla, pero considera que la llamada a Guardiola es obligatoria. La posibilidad de ver a Pep Guardiola, del Manchester City a la selección italiana, es un sueño ambicioso que podría transformar el panorama del fútbol en el país. La federación italiana está dispuesta a explorar todas las vías posibles para convertir este sueño en realidad, buscando el apoyo de patrocinadores y apelando al vínculo emocional de Guardiola con Italia. La negociación promete ser larga y compleja, pero la FIGC está decidida a intentarlo, convencida de que la llegada de Guardiola podría marcar un punto de inflexión en la historia del fútbol italiano.











