Un abogado de Sullivan & Cromwell se disculpó ante un juez el sábado tras presentar un documento judicial plagado de errores, incluyendo citas y fuentes legales inventadas por inteligencia artificial. Andrew Dietderich, codirector de la división de reestructuración del bufete, admitió que la herramienta de IA utilizada alucinó , fabricando información legal. La carta de disculpa, de tres páginas, detallaba más de 40 errores detectados por la parte contraria, Boies Schiller Flexner.
Dietderich explicó que, aunque la firma cuenta con medidas de seguridad para prevenir este tipo de incidentes, estas no se siguieron en la elaboración del documento en cuestión. Este caso, aunque inusual en un bufete de élite como Sullivan & Cromwell, no es aislado en el ámbito legal.
El incidente pone de manifiesto una brecha en la utilidad de la IA generativa. Mientras que la IA ha demostrado ser valiosa para tareas deterministas como la programación, su aplicación en áreas que requieren juicio y valoración, como el derecho, es problemática. La IA puede generar resultados, pero la calidad y veracidad de estos son cuestionables.
Expertos señalan que las empresas tecnológicas e inversores a menudo sobreestiman el potencial de la IA, basándose en la experiencia de los primeros usuarios, que no representan la realidad del mercado laboral. Además, la programación requiere un gran volumen de trabajo, mientras que las aplicaciones de IA para profesionales suelen ser más concisas.
Este episodio, junto con otros casos como el sistema de conducción autónoma de Tesla, sugiere que la IA podría ser más útil como herramienta de apoyo que como reemplazo completo de la labor humana, al menos en un futuro cercano. La capacidad de la IA para procesar grandes cantidades de información legal podría reducir la necesidad de abogados y asistentes legales, pero aún no está lista para sustituir completamente el juicio humano en un tribunal. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.










