La Fiscalía Regional de Magallanes trasladó la audiencia del juicio contra exfuncionarios de la Fuerza Aérea (FACH) al hangar de mantenimiento de la IV Brigada Aérea, donde se presentó un crucial peritaje aeronáutico en terreno relacionado con la caída del Hércules C-130 en 2019. El análisis de los restos de la aeronave, incluyendo partes de la pala de la hélice, apunta a que el desprendimiento de una de estas palas fue la causa más probable del accidente, provocando la desintegración de la aeronave mientras estaba en vuelo.
El perito a cargo del análisis detalló que la evidencia recolectada sugiere fuertemente esta hipótesis. La causa más probable del accidente, es la pérdida de una pala, sobre las otras hipótesis que investigamos. Por los daños, por la similitud, por el nivel de destrozo, porque el piloto no alcanzó a dar ninguna señal de aviso , declaró durante la audiencia. Esta conclusión se basa en la naturaleza de los daños observados y la ausencia de señales de alerta emitidas por la tripulación antes del impacto.
El experto explicó que, si la caída hubiera sido resultado de una falla estructural general, los sistemas de emergencia de la aeronave, como el Transmisor de Localización de Emergencia (ELT) y el Flightcell, habrían reaccionado al cambio brusco de gravedad. Sin embargo, estos sistemas no se activaron, lo que indica que la destrucción de la aeronave fue repentina y ocurrió en el aire. Si el avión hubiese caído estructuralmente, al menos con el golpe, el ELT debiera haber reaccionado al cambio brusco de gravedad, el Flightcell también habría avisado, entonces lo que nos concluye que la destrucción fue en el aire y en forma instantánea , precisó.
Además de la causa probable del accidente, el peritaje reveló serias deficiencias en la certificación de aeronavegabilidad del Hércules C-130. Según el perito, no se pudo verificar un registro completo y consistente de la certificación de la aeronave desde su recepción. No pudimos estructurar o verificar o consolidar algún momento completo de certificación de la aeronavegabilidad del avión desde su recepción , afirmó, concluyendo que la aeronave no se encontraba en condiciones de volar al momento del siniestro. Esta falta de certificación plenamente verificable plantea interrogantes sobre los procedimientos de mantenimiento y control de calidad de la FACH.
La situación se agrava aún más con el descubrimiento de que los equipos de emergencia a bordo de la aeronave presentaban elementos vencidos. El perito detalló que, si bien los registros indicaban que las balsas salvavidas habían sido inspeccionadas en 2019 sin observaciones, la inspección física reveló que al menos cuatro elementos de las balsas estaban vencidos. La fecha de inspección de las balsas, en el programa de mantenimiento, aparecía que esto se había inspeccionado en 2019. Las cuatro balsas, sin observaciones. Pero aquí se constata que habían al menos cuatro elementos vencidos , señaló. Este hallazgo pone en evidencia una posible negligencia en el mantenimiento de los equipos de seguridad, lo que podría haber comprometido aún más la capacidad de respuesta en caso de un accidente.
La audiencia, que se llevó a cabo en el hangar de la IV Brigada Aérea, permitió a los peritos presentar sus hallazgos directamente en el entorno donde se realiza el mantenimiento de las aeronaves. Esta medida buscó facilitar la comprensión de los aspectos técnicos del peritaje y permitir a las partes involucradas examinar de cerca la evidencia.
El juicio contra los exfuncionarios de la FACH continúa en curso, y se espera que los resultados del peritaje aeronáutico tengan un impacto significativo en la determinación de responsabilidades por el accidente. La investigación busca esclarecer si hubo negligencia o fallas en los procedimientos de mantenimiento y control de calidad que contribuyeron a la caída del Hércules C-130, que resultó en la pérdida de todas las personas a bordo. La presentación de este peritaje representa un avance crucial en la búsqueda de la verdad y la justicia para las víctimas y sus familias. La falta de certificación y los equipos vencidos añaden una capa de complejidad al caso, sugiriendo posibles fallas sistémicas en la gestión de la seguridad aérea.











